A veces, como dice san Basilio el Grande, se necesita entrar en contacto y en diálogo con un hombre experimentado y edificante, pues una visita en un tiempo apropiado y con una buena intención, una conversación moderada con semejante hombre, sin frivolidad ni charlatanería, pueden no solo expulsar del alma la acedia oculta en ella, sino también procurarle algún reposo y volver a darle fuerzas y celo para el combate siguiente. Sin embargo, los Padres, tras pensar en ello, a la luz de su propia experiencia, dicen que en el momento de la tentación es mejor permanecer en la propia celda, sin perder la hesiquía