Citas sobre salud + virtud — 21 citas

Sobre salud + virtud

el alma poseerá el objeto de su esperanza como precio de su virtud

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos, II, 17

Hemos recibido de Dios la tendencia natural a hacer lo que Él manda... Al usar... de modo conveniente estas fuerzas, vivirnos santamente en la virtud... Tal es, por tanto, la definición de la virtud qué Dios exige de nosotros: el uso concienzudo de estas facultades según la orden del Señor

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Grandes reglas,2

Decir que el hombre ha sido hecho a imagen de Dios equivale a afirmar que [Dios] ha hecho que la naturaleza humana participe de todo bien... Por tanto, en nosotros reside toda clase de bien, toda virtud, toda sabiduría y todo lo mejor que se puede pensar

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, La creación del hombre, IV, en PG 44, 136CD; también en PG 44, 184B

Las numerosas virtudes que ponemos en práctica las ejercitamos en conformidad con la naturaleza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Gran carta a Melania la Anciana, 11

La gracia de Dios, cuando ve que aspiramos con toda nuestra voluntad a la belleza de la semejanza..., entonces, haciendo florecer virtud sobre virtud y elevando la belleza del alma de esplendor en esplendor, le proporciona la marca de la semejanza... Pero la perfección de esta no la conoceremos más que por la iluminación

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 89

(cuando el hombre vuelve su alma por las virtudes) se mantiene en el orden de su naturaleza integral

Juan el Solitario Juan el Solitario, Diálogo sobre el alma y las pasiones de los hombres, ed. de ppiherr, 64

Dios ha hecho al hombre a su imagen, es decir..., lo ha adornado con toda virtud

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1

Las virtudes son inherentes al alma desde la creación

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Disputa con Pirro, en PG 91,309C; también Centurias sobre la caridad, III, 27. Cf., asimismo, Antonio el Grande, Cartas, I, 1

La virtud está por naturaleza en el alma

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 83

Dios ha creado al hombre... adornado con toda virtud y provisto de todo bien

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 12

las virtudes tienen mucha más afinidad con el alma que la salud con el cuerpo

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 4

Antiguamente, el género humano, tal como puede concebirse, disfrutaba de salud, porque sus elementos, quiero decir los movimientos del alma, estaban equilibrados en nosotros según las leyes de la virtud

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Homilías sobra el Padrenuestro, IV, 2

Por naturaleza poseemos las virtudes, que nos han sido dadas por Dios. Dios las puso en el hombre al crearlo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1

Si la esencia de la virtud en cada hombre es indiscutiblemente nuestro Señor Jesucristo mismo -como está escrito: ‘Ha sido hecho para nosotros sabiduría y justicia, santificación y redención’ (1 Cor 1, 30), y evidentemente estas cosas se dijeron de Él de forma absoluta, por cuanto Él es la Sabiduría, la Justicia y la Santidad mismas-, todo hombre que participa de la virtud según una conducta estable, participa sin duda de Dios, Esencia de las virtudes, por cuanto ha cultivado con voluntad sincera la simiente natural del bien, y ha vuelto el fin idéntico al principio y el comienzo idéntico al fin, o más bien ha mostrado la identidad real tanto del comienzo como del fin, en perfecto acuerdo con Dios. Pues el comienzo y el fin de cualquier cosa es la intención de Dios acerca de ella: es el comienzo porque añade al ser el bien natural, por participación; es el fin porque, según esta participación, por una decisión del libre albedrío, termina el loable camino que conduce a él, camino gracias al cual se convierte en dios al recibir de Dios ser dios, porque al bien natural según la imagen él ha añadido por libre voluntad la semejanza constituida por las virtudes, que opera, según el deseo de la naturaleza, el regreso a su principio y la intimidad con Él

Máximo el Confesor Máximo el Confesor Ámhioun n íustn 7 Pn Pf.QI 108 1 r*-1 08/1 A

La virtud es por naturaleza la salud del alma

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 83

Las virtudes son connaturales al hombre

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 12

Dios nos ha dado las virtudes junto con la naturaleza

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, I, 1

Lo que la salud es al cuerpo vivo, lo es la virtud con relación al alma

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 46

Allí donde permanecemos en la naturaleza. estamos en la virtud

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30

[Las virtudes] permiten recobrarse y volver al estado de naturaleza por la práctica de los santos mandamientos de Cristo

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 122: «El mal es la enfermedad del alma, privada de su salud natural, es decir, de la virtud»

El mal es la enfermedad del alma, privada de su salud natural, es decir, de la virtud

Doroteo de Gaza Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, XI, 122