el alma poseerá el objeto de su esperanza como precio de su virtud
Hemos recibido de Dios la tendencia natural a hacer lo que Él manda... Al usar... de modo conveniente estas fuerzas, vivirnos santamente en la virtud... Tal es, por tanto, la definición de la virtud qué Dios exige de nosotros: el uso concienzudo de estas facultades según la orden del Señor
Decir que el hombre ha sido hecho a imagen de Dios equivale a afirmar que [Dios] ha hecho que la naturaleza humana participe de todo bien... Por tanto, en nosotros reside toda clase de bien, toda virtud, toda sabiduría y todo lo mejor que se puede pensar
Las numerosas virtudes que ponemos en práctica las ejercitamos en conformidad con la naturaleza
La gracia de Dios, cuando ve que aspiramos con toda nuestra voluntad a la belleza de la semejanza..., entonces, haciendo florecer virtud sobre virtud y elevando la belleza del alma de esplendor en esplendor, le proporciona la marca de la semejanza... Pero la perfección de esta no la conoceremos más que por la iluminación
(cuando el hombre vuelve su alma por las virtudes) se mantiene en el orden de su naturaleza integral
Dios ha hecho al hombre a su imagen, es decir..., lo ha adornado con toda virtud
Las virtudes son inherentes al alma desde la creación
La virtud está por naturaleza en el alma
Dios ha creado al hombre... adornado con toda virtud y provisto de todo bien
las virtudes tienen mucha más afinidad con el alma que la salud con el cuerpo
Antiguamente, el género humano, tal como puede concebirse, disfrutaba de salud, porque sus elementos, quiero decir los movimientos del alma, estaban equilibrados en nosotros según las leyes de la virtud
Por naturaleza poseemos las virtudes, que nos han sido dadas por Dios. Dios las puso en el hombre al crearlo
Si la esencia de la virtud en cada hombre es indiscutiblemente nuestro Señor Jesucristo mismo -como está escrito: ‘Ha sido hecho para nosotros sabiduría y justicia, santificación y redención’ (1 Cor 1, 30), y evidentemente estas cosas se dijeron de Él de forma absoluta, por cuanto Él es la Sabiduría, la Justicia y la Santidad mismas-, todo hombre que participa de la virtud según una conducta estable, participa sin duda de Dios, Esencia de las virtudes, por cuanto ha cultivado con voluntad sincera la simiente natural del bien, y ha vuelto el fin idéntico al principio y el comienzo idéntico al fin, o más bien ha mostrado la identidad real tanto del comienzo como del fin, en perfecto acuerdo con Dios. Pues el comienzo y el fin de cualquier cosa es la intención de Dios acerca de ella: es el comienzo porque añade al ser el bien natural, por participación; es el fin porque, según esta participación, por una decisión del libre albedrío, termina el loable camino que conduce a él, camino gracias al cual se convierte en dios al recibir de Dios ser dios, porque al bien natural según la imagen él ha añadido por libre voluntad la semejanza constituida por las virtudes, que opera, según el deseo de la naturaleza, el regreso a su principio y la intimidad con Él
La virtud es por naturaleza la salud del alma
Las virtudes son connaturales al hombre
Dios nos ha dado las virtudes junto con la naturaleza
Lo que la salud es al cuerpo vivo, lo es la virtud con relación al alma
Allí donde permanecemos en la naturaleza. estamos en la virtud
[Las virtudes] permiten recobrarse y volver al estado de naturaleza por la práctica de los santos mandamientos de Cristo
El mal es la enfermedad del alma, privada de su salud natural, es decir, de la virtud