Antonio el Grande — 14 citas

Volver

Antonioel Grande

Patrísticac. 251 – 356
Nacimiento Coma, cerca de Heracleópolis (actual Qiman al-Arus, gobernación de Beni Suef, Egipto) (aproximado)
Muerte Monte Colzim, la 'montaña interior', desierto oriental (actual monasterio de San Antonio, gobernación del Mar Rojo, Egipto)
Tradición Padre del desierto
Mapa Monte Colzim, donde murió

Eremita egipcio de los siglos III-IV, llamado 'padre de los monjes', cuya Vida escrita por san Atanasio difundió el ideal monástico en todo el Imperio. Sus Cartas y sus dichos en los Apotegmas de los Padres inauguran el discernimiento de los pensamientos y el combate contra los demonios y las pasiones que estructura toda la terapéutica ascética posterior.

Sobre Cristo médico · 14 citas

En su amor incansable el Creador deseaba visitarnos en nuestras enfermedades y nuestro extravío y suscitó a Moisés el legislador

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2. Cf. IV, 2

Este Moisés, que puso los fundamentos de la Casa de la verdad, quiso curar esta llaga profunda de los miembros de la familia humana; ellos reconocieron su impotencia

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2. Cf. IV, 2

Al ver esta herida incurable y extremadamente grave, Dios, en su clemencia, visitó a sus criaturas

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, IV, 2

Cada uno de ellos [los profetas], revestido del Espíritu, constató que la llaga era incurable y que ninguna criatura podía sanarla

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2. Cf. IV, 2

La asamblea de los santos se reunió a su vez y su plegaria se elevó hacia el Creador: ‘¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médicos? ¿Por qué no alcanzan a curar a la hija de mi pueblo?’ (Jr 8, 22). ‘En cuanto a nosotros, hemos intentado curar a Babilonia, pero ella no ha sanado. Dejémosla y vayámonos de aquí’ (Jr 51, 9)

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2. Cf. IV, 2

La llaga era incurable y ninguna criatura podía sanarla sino el Hijo único, impronta fiel del Padre; Él, el Salvador, es un médico sagaz y ellos [Los profetas] lo sabían. Por eso se reunieron y presentaron a Dios, por los miembros de esta familia de la que nosotros formamos parte, una plegaria unánime... Entonces Dios, desbordante de amor, vino a nosotros

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; VI, 2

Al Padre le conmovió esta súplica que los santos dirigían a la bondad del Padre y con respecto a su Hijo único, pues ninguna criatura es capaz de curar la profunda herida del hombre y solo El podía hacerlo viniendo a nosotros, y dijo: ‘Hijo del hombre..., ten a bien tomar sobre ti esta misión

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; VI, 2

Toda la asamblea de los santos se ha reunido y reclama de la bondad del Padre un Salvador que venga a salvamos, pues Él es ‘el único médico que puede curar nuestra herida profunda’. Por la voluntad del Padre, se privó de su gloria: Dios tomó el aspecto de un siervo y se entregó por nuestros pecados

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; VI, 2

Al ver que los santos o, más bien, que ninguna de sus criaturas conseguían curar la profunda herida de sus propios miembros y conociendo la debilidad de su espíritu, Él, el Padre de todas las criaturas, les manifestó su misericordia y, con su gran amor, no perdonó a su Hijo único, al que entregó a causa de nuestros pecados para la salvación de todos

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; VI, 2

Las entrañas [de nuestro Creador] se conmovieron por nosotros. En su bondad, quiso devolvemos a nuestro estado original, que’ nunca hubiera debido desaparecer. No ahorró ningún esfuerzo, sino que visitó a sus criaturas para salvarlas a todas

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; VI, 2

Quienes estaban revestidos del Espíritu comprendieron que ninguna criatura podía curar esta profunda herida, a no ser la bondad del Padre que es el Hijo único, enviado para salvar al mundo. El es el gran médico que puede salvamos de esta profunda herida. Por eso suplicaron a Dios y a su bondad

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; VI, 2

El Creador constató que la llaga se infectaba y que era necesario un médico: Jesús, que era ya el creador de los hombres, vino además a curarlos

Antonio el Grande Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, 1,4. Cf. Gregorio Nacianceno, Discursos, XXVIII, 13; XLV, 9

A causa de nuestra locura, tomó el aspecto de un loco; a causa de nuestra debilidad, tomó el aspecto de la debilidad; a causa de nuestra indigencia, tomó el aspecto de un indigente; a causa de la muerte que ya era nuestra, tomó el aspecto de un mortal

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, IV, 3

Sus llagas nos curaron

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, II, 2; III, 2; IV, 2; V, 2; V bis; V, 3