Eremita egipcio de los siglos III-IV, llamado 'padre de los monjes', cuya Vida escrita por san Atanasio difundió el ideal monástico en todo el Imperio. Sus Cartas y sus dichos en los Apotegmas de los Padres inauguran el discernimiento de los pensamientos y el combate contra los demonios y las pasiones que estructura toda la terapéutica ascética posterior.
Quien permanece en la soledad y el silencio ha escapado de tres guerras: la del oír, la del hablar y la del ver. Pero contra una sola cosa tendrá que luchar sin descanso: contra su propio corazón.
Llegará un tiempo en que los hombres enloquecerán, y cuando vean a alguien que no está loco lo atacarán diciendo: «Estás loco, no eres como nosotros».
Buscar a Dios y servirlo sigue siendo para el hombre una búsqueda natural
El amor que os tengo me hace suplicar a Dios que os lleve a considerar lo invisible como vuestra herencia. Ciertamente eso no sobrepasa nuestra naturaleza, sino que la corona normalmente
La responsabilidad de los males recae sobre nuestra imprudencia, que escogió lo peor en lugar de lo mejor
Todo lo que estaba fuera de nuestra naturaleza provenía, pues, de nuestro libre albedrío
En su amor incansable el Creador deseaba visitarnos en nuestras enfermedades y nuestro extravío y suscitó a Moisés el legislador
Este Moisés, que puso los fundamentos de la Casa de la verdad, quiso curar esta llaga profunda de los miembros de la familia humana; ellos reconocieron su impotencia