Al ver que los santos o, más bien, que ninguna de sus criaturas conseguían curar la profunda herida de sus propios miembros y conociendo la debilidad de su espíritu, Él, el Padre de todas las criaturas, les manifestó su misericordia y, con su gran amor, no perdonó a su Hijo único, al que entregó a causa de nuestros pecados para la salvación de todos
Traducido del griego