Arzobispo de Cesarea y Padre capadocio del siglo IV, organizador del monacato cenobítico oriental. Sus 'Reglas' (Asketikon), el tratado 'Sobre el Espíritu Santo' y sus homilías fijaron una ascesis comunitaria centrada en la caridad y el discernimiento, y su liturgia sigue celebrándose en la Iglesia ortodoxa.
Las fuentes oscilan entre 329 y 330 para su nacimiento y entre el 1 de enero de 379 y finales de 378 para su muerte.
El hombre es una criatura que ha recibido el mandato de llegar a ser dios
[Cristo] es la fuente de la santificación
en la bienaventurada contemplación de la imagen, la indecible belleza del Arquetipo
[Por Cristo] los que progresan llegan a ser perfectos
Hemos recibido de Dios la tendencia natural a hacer lo que Él manda... Al usar... de modo conveniente estas fuerzas, vivirnos santamente en la virtud... Tal es, por tanto, la definición de la virtud qué Dios exige de nosotros: el uso concienzudo de estas facultades según la orden del Señor
las virtudes tienen mucha más afinidad con el alma que la salud con el cuerpo
El colmo de lo deseable es llegar a ser Dios
El deseo es la enfermedad del alma
Eso de alojar a Dios: tener a Dios, mediante el recuerdo, instalado dentro de nosotros mismos. De esta manera, cuando las preocupaciones terrenas no interrumpen la continuidad de este recuerdo, nos convertimos en el templo de Dios
[La inteligencia,] como está siempre en movimiento, se forma a menudo imágenes vanas respecto a cosas que no existen
[Las pasiones] no han sido incluidas en la imagen de Dios
Hemos recibido de Dios la tendencia natural a hacer lo que Él manda... Cuando usamos leal y convenientemente estas fuerzas, vivimos santamente en la virtud; cuando las apartamos de su fin, por el contrario, somos arrastrados al mal. Esa es, en efecto, la definición del vicio: el uso malo y contrario a los mandamientos del Señor de las facultades que Dios nos ha dado para el bien; y esa es, por consiguiente, la definición de la virtud que Dios exige de nosotros: el uso atento de estas facultades según la orden del Señor
El mal es siempre una enfermedad del alma, mientras que la virtud es, por así decirlo, su salud
La concupiscencia es una enfermedad del alma (επιθυµία νούς έθτίν ψυχής)
[Las manifestaciones de la lujuria son] las obras de un alma frenética y extraviada
Debemos utilizar la riqueza como administradores, no como quienes se proponen gozar de ella
[El avaro y el codicioso] traspasan los límites normales
En todas partes no ves más que tu oro, en todas partes lo imaginas. El oro obsesiona tus sueños de noche y te atormenta de día. Los locos no ven el mundo real, sino las alucinaciones de su cerebro confundido. Lo mismo tu alma, presa de su idea fija, lo ve todo de oro, todo de dinero
Lo que nos hiere no son las palabras; lo que nos subleva es nuestro orgullo y la buena opinión que tenemos de nosotros mismos
La ira es una locura momentánea
Esta pasión destierra la razón e impide al hombre el uso del razonamiento
Los que se dejan sorprender por la ira son capaces de toda suerte de desórdenes y arrebatos
Es imposible contar todas las extravagancias que hace un hombre en este estado [de ira]; corre sin orden ni concierto
[El hombre airado] se precipita y corre impetuosamente
[El hombre airado] ataca a todos los que se encuentra
[El orgulloso] hace alarde de lo que posee y se esfuerza por parecer más de lo que en realidad es
El gran médico de las almas está dispuesto a curar todo mal
El gran médico de las almas quiere volver al hombre perfecto
Que estas santas especies curen mi alma y mi cuerpo
El gran médico de las almas está dispuesto a curar tu mal... Si te das a ti mismo, no vacilará
Las potencias del alma se vuelven instrumentos del vicio o de la virtud, según las diferentes disposiciones del hombre que actúa. Si se sirve de las facultades de desear para sumergirse en los placeres sensibles se volverá infame y abominable; si, por el contrario, se sirve de ellas para inflamarse en el amor de Dios y de Nuestro Salvador Jesucristo, todos sus deseos serán virtuosos y él merecerá una felicidad eterna
Si hacéis buen uso de la ira y la utilizáis de modo razonable, se transformará en fuerza, en paciencia y en constancia; pero si abusáis de ella, se convertirá en furia y en frenesí