Hesiquio de Batos — 48 citas

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Hesiquiode Batos

Patrísticas. VIII
Muerte Monasterio de la Zarza Ardiente (Batos), monte Sinaí (actual monasterio de Santa Catalina, Egipto)
Tradición Monje del Sinaí
Mapa Monasterio de la Zarza Ardiente, donde murió

Sacerdote, monje y, según la tradición, higúmeno del monasterio de la Madre de Dios de la Zarza Ardiente (Batos) en el Sinaí, autor del tratado Sobre la sobriedad y la virtud (Sobre la vigilancia y la santidad), en 200 capítulos dirigidos a Teódulo. Es uno de los textos fundamentales de la Filocalia sobre la nepsis, la guarda del corazón y la oración de Jesús como remedio de los pensamientos.

Datación muy discutida: posterior a san Juan Clímaco (siglos VI-VII), se le sitúa entre los siglos VII y IX, con preferencia por el VIII-IX; no se conservan datos de su nacimiento y a menudo se le ha confundido con Hesiquio de Jerusalén.

Las 48 citas

Dios nos ha otorgado esta facultad [la potencia irascible] como una armadura y un arco

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 31 y 126

Del olvido caemos en la negligencia; y de la negligencia, en... los deseos fuera de lugar

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 32

[El hombre caído está] cubierto por un abismo de olvido

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 116

Por medio de la imaginación engañosa los demonios nos empujan siempre a pecar

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 118; 14

Sin la imaginación, Satán no puede suscitar pensamientos ni exponerlos al espíritu para engañarlo

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 118; 14

Así es como [Satán] separó a Adán de Dios, haciéndole imaginar que poseía la dignidad divina. Y así es como el enemigo mentiroso y astuto sigue engañando a los pecadores

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 119

El mal que traen el olvido y sus consecuencias se cura mediante una vigilancia muy rigurosa de la mente y mediante una continua invocación a nuestro Señor Jesucristo

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 32

[La oración es lo único que otorga al hombre] el conocimiento interior

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 61

[En la oración de Jesús,] sin cansarse ni cesar, el alma respira e invoca siempre a Cristo Jesús, el Hijo de Dios y Dios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 100 (cf. 182; 183; 189); 5 (cf. 187: «respirando continuamente a Cristo Jesús»); 196

Realmente es bienaventurado aquel que con toda la reflexión de su espíritu está adherido a la oración de Jesús y lo llama continuamente en su corazón, como el aire se une a nuestros cuerpos y la llama a los cirios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 100 (cf. 182; 183; 189); 5 (cf. 187: «respirando continuamente a Cristo Jesús»); 196

Un sabio que conoce las cosas de Dios ha dicho: ‘El comienzo del fruto es la flor, y el comienzo de la ascesis es la templanza’

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 66

[Conviene convertir la potencia irascible para que actúe] de una manera justa, tal como ha sido creada por Dios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126

Debemos poner en práctica... la parte irascible del alma contra nuestro hombre exterior... Está escrito: ‘enfureceos contra el pecado’, es decir, ‘enfureceos contra vosotros mismos’

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9

Debemos emplear... de un modo justo, según la naturaleza... la parte irascible contra Satán, la serpiente

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126. Cf. Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, VIII, 9

Con sabiduría y ciencia, establezcamos a la razón por encima de las otras dos [partes del alma], la potencia irascible y la potencia de desear, para que las determine, las advierta, las reprenda y las mande como manda un rey a sus servidores

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 126. Cf. Gregorio de Nisa, Tratado de la virginidad, XVIII, 3

Igual que no es posible caminar por la tierra sin cortar el aire, así también es imposible que el corazón del hombre no sea continuamente atacado por los demonios o trabajado secretamente por ellos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 114

[La imagen o el pensamiento demoníaco] crece cada vez más, y se dilata hasta parecer deseable, hermosa y agradable al espíritu

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 43; 46; 144

El objetivo... de la vigilancia incesante... es ver las fantasías de los pensamientos en la mente desde que se forman

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 14; 44; Filoteo el Sinaita, Cuarenta capítulos népticos, 25

La vigilancia es la concentración perseverante de un pensamiento en guardia a la puerta del corazón. Tal pensamiento observa los pensamientos pérfidos que sobrevienen, escucha lo que dicen, mira lo que hacen estos asesinos, y qué forma han grabado en ellos los demonios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 6

Tienes que ver con la mirada penetrante e intensa del espíritu, para reconocer a los que entran

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 6

Cuando la mente... ha adquirido la costumbre incesante del combate que le permite reconocer verdaderamente los pensamientos..., entonces debe dejarlos entrar con conocimiento de causa y denunciarlos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 44

Nada más notar [las sugerencias demoníacas], hay que suprimirlas inmediatamente, desde el momento en que brotan y atacan

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 44

Si nuestro espíritu ha sido probado, si ha sido enseñado, si está en condiciones de vigilarse a sí mismo y de ver con toda pureza, como en un cielo sereno, las imágenes seductoras y las ilusiones de los malos espíritus, apaga inmediata y fácilmente... las flechas inflamadas del diablo. Se niega a dejarse llevar por la imaginación apasionada. No acepta que nuestros pensamientos, entregándose a la pasión, se vuelvan conforme a la imagen que se les ha aparecido, o que conversen amigablemente con ella, o que se entretengan con ella, o que consientan en ella

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 143

[En cuanto reconozcas los pensamientos que entran,] debes al momento, mediante la refutación, romper la cabeza de la serpiente

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 22 (cf. 178)

Tantas veces como se multipliquen en nosotros los malos pensamientos, arrojemos en medio de ellos la invocación de nuestro Señor Jesucristo. Veremos entonces cómo se esfuman inmediatamente como el humo en el aire, tal como nos lo ha enseñado la experiencia

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 98; 20 (cf. 112; 174)

[Hay que] gritar a Cristo... justo después de la refutación. Entonces aquel que combate verá al enemigo disiparse con su imagen, como polvo al viento o humo que se desvanece, expulsado por el Nombre adorable de Jesús

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 98; 20 (cf. 112; 174)

Si nos fiamos solo de nuestra vigilancia o de nuestra atención, pronto seremos derribados y caeremos. Nos enredaremos cada vez más en sus redes: los malos pensamientos

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 22; 26

Es imposible expulsar la sugerencia malvada sin invocar a Jesucristo

Hesiquio de Batos Cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 24; 26; 42; 181

Que no cese jamás... la oración a Cristo Jesús nuestro Dios. Pues, fuera de Jesús, no hallarás en toda tu vida un socorro más poderoso. Solo el mismo Señor, puesto que es Dios, conoce las artimañas, los fraudes y los ardides de los demonios

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 152; 142; 39 (cf. 145; 169)

Lo que extingue y disuelve inmediatamente todos los pensamientos, todas las palabras, todas las fantasías, todas las imágenes, todos los males que los adversarios erigen en nosotros, es la invocación del Señor

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 153

[La oración es lo único que puede] destruir hasta la propia marca y el impulso de la pasión

Hesiquio de Batos Cf. Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 28; 122; 152; 175; Marcos el Monje, A Nicolás, 7 (cita); Filoteo el Sinaíta, Cuarenta capítulos népticos, 47

[Mediante la oración de Jesús unida a la vigilancia,] curamos... la casa de nuestro corazón

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 152
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