Juan Damasceno — 57 citas

Volver

JuanDamasceno

Patrísticac. 675 – 749
Nacimiento Damasco, califato omeya (actual Siria)
Muerte Monasterio de Mar Saba, cerca de Jerusalén (actual Cisjordania, Palestina)
Tradición Padre griego

Monje y sacerdote de origen damasceno (siglos VII-VIII), retirado en la laura de San Sabas, autor de La fuente del conocimiento, cuya tercera parte, la Exposición exacta de la fe ortodoxa, es la primera gran síntesis dogmática de Oriente. Defensor de las santas imágenes, su tratado sobre las pasiones y las potencias del alma es una de las fuentes antropológicas más citadas por Larchet.

Su fecha de nacimiento oscila entre 650 y 676 según los autores.

Las 57 citas

Dios ha creado al hombre... adornado con toda virtud y provisto de todo bien

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 12

Las virtudes son connaturales al hombre

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 12

(Adán) moraba en Dios, que moraba en él

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, II

Allí donde permanecemos en la naturaleza. estamos en la virtud

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30

Era necesario que el hombre fuera probado primero. Sin ser probado ni tentado, el hombre no es en absoluto digno

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 12

Con el pecado, la muerte entró en el mundo como una bestia feroz y salvaje, destrozando la vida humana

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1

de Dios (el hombre) toma su bondad todo lo que es bueno; por tanto, el que se aleja de Él va hacia el mal

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20

El mal no es más que la privación del bien y el camino que desvía de lo que es conforme a la naturaleza hacia lo antinatural

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20; también 11, 30

Todo lo que ha hecho Dios es muy bueno. Todo lo que persiste según fue creado es muy bueno. Lo que se separa voluntariamente de lo natural y va contra la naturaleza se vuelve malo. Todo lo que sirve y obedece al Creador es conforme a la naturaleza. Cuando una criatura se rebela y desobedece voluntariamente a su Creador, establece el mal en ella misma. Pues el vicio... es la desviación voluntaria de lo natural a lo antinatural, es el pecado

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20; también 11, 30

(La ignorancia, el olvido y la desatención de Dios son) las tres potencias gigantescas del diablo

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 10

(El mal es una) invención del diablo, de su libertad

Juan Damasceno Cf. Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30;

De los placeres, unos conciernen al alma; otros, al cuerpo. De los primeros, los hay que interesan solo al alma misma... Los placeres del cuerpo son llamados tales, pero en realidad no existen más que por la conjunción alma- cuerpo, como en el caso del alimento, la sexualidad, etc., y no se encuentra ningún placer que sea únicamente corporal

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 13

Allí donde hay necesidad no puede haber virtud

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 12

Es necesario saber que en Dios podemos hablar de intención, mas no propiamente de elección. Dios no delibera; la deliberación se debe a la ignorancia, pero no se delibera cuando se sabe

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 22

[Adán tenía la posibilidad] de permanecer en el bien y progresar en él, sostenido por la gracia divina

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 22

[Adán tenía la posibilidad] de abandonar el bien e ir al mal, separándose de Dios por una opción deliberada

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 22

Era preciso que el hombre fuera primero probado. Sin haber sido probado ni tentado, el hombre no es en absoluto digno. Llevado por la tentación a la perfección en la observancia del mandamiento, hubiera conocido la incorruptibilidad como pago de su virtud

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30

Todo lo que Dios ha hecho es bueno y todo lo que persiste tal como ha sido creado es bueno. Lo que se separa voluntariamente de lo natural y va contra la naturaleza se vuelve malo. Todo lo que sirve y obedece al Creador es según la naturaleza. Cuando una criatura, voluntariamente, se rebela y desobedece a su Creador, establece el mal en ella misma

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20

El mal no es más que el alejamiento del bien, igual que la tiniebla es la ausencia de luz. Esto significa que si nosotros, los hombres, permanecemos en nuestro estado natural, entonces estamos en la virtud; pero si nos apartamos del estado natural, llegamos a un estado antinatural (παρά φύσιν), es decir, a los vicios

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30

[Las pasiones son una] desviación voluntaria de lo natural a lo antinatural

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 20

Las pasiones del alma son el olvido, la negligencia y la ignorancia; por estos tres vicios el ojo del alma (la inteligencia) se ciega y se somete a todas las pasiones, que son la impiedad, la falsa opinión, es decir, toda herejía, la blasfemia, el acaloramiento, la ira, la amargura, el arrebato, el odio a los hombres, el rencor, la calumnia, la condena, la tristeza irracional, el miedo, la cobardía, la disputa, la rivalidad, la envidia, la vanidad, el orgullo, la hipocresía, la mentira, la infidelidad, la avidez, el amor a la materia, las inclinaciones apasionadas, la posesión de las cosas terrenas, la acedia, la bajeza de alma, la ingratitud, la murmuración, la alienación, la presunción, la arrogancia, la jactancia, el amor al poder, el deseo de agradar a los hombres, la astucia, la impudicia, la insensibilidad, la adulación, la falsedad, el disimulo, la doblez, el consentimiento a los pecados que realiza la parte apasionada del alma, la práctica continua de estos pecados, el extravío de los pensamientos, la filautía..., el amor al dinero..., la malignidad y la maldad. Las pasiones del cuerpo son la gula, la glotonería, la embriaguez..., la lujuria, el adulterio, el impudor, la impureza, el disfrute, el amor a toda clase de placeres, la corrupción de niños..., las malas codicias y todas las pasiones infames antinaturales; el robo, el sacrilegio, el bandidaje, el asesinato y toda licencia y goce de las voluntades de la carne para reforzar aún más al cuerpo; los oráculos, los sortilegios, los presagios, los augurios, el amor a los adornos, la frivolidad, la indolencia.., la ociosidad condenable, las distracciones, los juegos de azar, el mal uso apasionado de los placeres del mundo, la vida que ama al cuerpo

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[La filautía es una pasión por el cuerpo y] por sus inclinaciones apasionadas

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

La virginidad era original e innata en la naturaleza de los hombres. En el paraíso, la virginidad era el estado normal. Solo cuando, a raíz de la transgresión, entró la muerte en el mundo, solo entonces Adán conoció a su mujer y ella engendró

Juan Damasceno

[La lujuria es un] vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales

Juan Damasceno

Cuando nos hieren o pensamos que nos hieren, nos entristecemos

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 16. Cf. Marcos el Monje, De quienes piensan que están justificados por sus obras, 180

[En la ira] el θυµός estalla y se despliega

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 16

[El temor natural es] repulsión hacia todo lo que destruye

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 23

El espanto proviene de una imaginación demasiado poderosa

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa. II, 15

Cristo se hizo obediente al Padre, curando nuestra propia desobediencia

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1

Lo asumió todo para que todo fuera curado

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 18; 20

[Cristo curó] lo semejante por medio de lo semejante

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 18; 20

[Cristo] nos curó... con lo que recibió de nosotros y como nosotros

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1; 6; 20

Toda la esencia divina se unió a toda la naturaleza humana; en efecto, de lo que Él depositó en nuestra naturaleza, el Dios Verbo, que nos modeló al comienzo, no dejó a un lado nada, sino que lo tomó absolutamente todo: el cuerpo, el alma, el espíritu, la razón y sus particularidades...; me tomó todo entero y se unió totalmente a mí para darme una salvación total, pues no puede curar lo que no ha asumido

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1; 6; 20

Lo ha asumido todo para que todo fuera curado

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1; 6; 20

Si decimos que las dos naturalezas de Cristo se compenetran la una con la otra, sabemos sin embargo que esta perijóresis procede de la naturaleza divina; pues ella se extiende y penetra por todas partes como quiere, pero nada lo hace a través de ella; transmite a la carne sus propias glorias, mientras que ella permanece impasible

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 7. Cf. 3

[Cristo asume] las pasiones naturales e irreprochables

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 20

Como hombre, (Cristo) sometió él mismo, en sí mismo y por sí mismo al ser humano a Dios Padre

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa

(Cristo) obedeció al Padre y así curó nuestra desobediencia

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 1

La muerte se acerca, se traga el cebo del cuerpo y muerde el anzuelo de la divinidad; y, tras probar el cuerpo que no ha pecado y que da la vida, se corrompe y vomita todo lo que antes había tragado. Las tinieblas se borran cuando llega la luz, y desaparece la corrupción bajo el ataque de la vida

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 27

Tras la transgresión, caímos de lo ‘natural’ a lo ‘antinatural’, y el Señor nos ha hecho remontar desde lo ‘antinatural’ a lo ‘natural’

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 7

El nuevo nacimiento se convierte en el sello, la salvaguardia y la luz de otra vida

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 9

[El arrepentimiento] es la vuelta de lo que es contrario a la naturaleza a lo que le es propio

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30

La fe se vuelve perfecta mediante todo lo que instituyó Cristo..., venerando y practicando sus mandamientos

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 10

La ascesis y sus dificultades se conciben, no para adquirir la virtud como si esta última fuera algo que procede del exterior, sino, por el contrario, para expulsar de uno mismo las pasiones antinaturales venidas de fuera; del mismo modo, la herrumbre del hierro no le es natural, sino que procede de la negligencia; con un poco de esfuerzo, nosotros la quitamos y sacamos a la luz el brillo natural del fuego

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, III, 14

El que estos ocho pensamientos nos perturben o no nos perturben, forma parte de las cosas que no dependen de nosotros

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[La sugerencia] es sencillamente lo que nos propone el enemigo

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[La vinculación es] la recepción del pensamiento que el enemigo nos ha sugerido

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[La realización es] el acto mismo del pensamiento apasionado al que se ha consentido

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[El olvido, la negligencia y la ignorancia son] los tres gigantes extranjeros

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[El olvido, la negligencia y la ignorancia son] los tres poderosos gigantes del diablo

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[Gracias a los tres gigantes,] el resto de las pasiones crece y se fortifica

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

[Mediante los tres gigantes,] todo el ejército de los espíritus de malicia se insinúa, se afianza y puede realizar sus designios, pero sin [ellos] no podría mantenerse

Juan Damasceno Juan Damasceno, Discurso útil al alma

La conversión, el paso de lo antinatural a lo conforme a la naturaleza, se realiza mediante la ascesis y los sufrimientos

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, II, 30

La virginidad era original e innata en la naturaleza de los hombres. En el paraíso la virginidad era el estado normal

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 24

[Adán y Eva en el paraíso] vivían como ángeles

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 24; Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Génesis, XVIII, 4. Cf. Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XXV, 92-108

La virginidad es mejor que lo que es bueno, pues en la virtud hay grados, elevados o inferiores...

Juan Damasceno Juan Damasceno, Exposición exacta de la fe ortodoxa, IV, 24
Ver 1 cita más