Nicetas Stéthatos — 37 citas

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NicetasStéthatos

Medievalc. 1005 – c. 1090
Muerte Monasterio de Studios, Constantinopla (actual Estambul, Turquía)
Tradición Monje bizantino
Mapa Monasterio de Studios, donde murió

Monje y después higúmeno del monasterio de Studios en Constantinopla en el siglo XI, discípulo, biógrafo y editor de san Simeón el Nuevo Teólogo, y polemista del patriarca Miguel Cerulario en el cisma de 1054. Sus Tres centurias de capítulos prácticos, físicos y gnósticos, incluidas en la Filocalia, describen las etapas de purificación, iluminación y perfección del alma.

Fechas aproximadas (nacimiento c. 1000-1005, muerte c. 1090); se desconoce su lugar de nacimiento. Entró en Studios a los catorce años.

Las 37 citas

El alma se inclina por naturaleza hacia los bienes divinos... su propia tendencia se dirige a las cosas inmortales

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 35

(El hombre caído) se ha comportado de modo antinatural y no razonablemente (ούλογικώς), vive de forma contraria a la razón, se somete a las sensaciones violentando así su dignidad... Ha perdido la actividad natural de la inteligencia, se ha asimilado a los seres sin razón por esta conducta, porque la razón ha muerto en él y la parte menos razonable del alma lo ha arrastrado por culpa de esta conducta

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 34

La ignorancia (de Dios) es una calamidad, y más que una calamidad. Es verdaderamente las tinieblas palpables (cf. Ex 10, 21). Oscurece las almas en las que se encuentra. Divide profundamente el pensamiento e impide al alma unirse a Dios. Todo lo que se junta con ella es desorden y sinrazón. Pues ella vuelve al hombre entero irracional e insensible... Cuando se expande y se espesa, se convierte para el alma que se le somete en un abismo infernal en el que están todos los tormentos, todos los dolores, todas las tristezas, todos los gemidos

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, III, 19

Como el alma es mudable por naturaleza, está sujeta al cambio: si descuida la asiduidad a las cosas divinas, cae entonces en las preocupaciones terrenas

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 48; cf. 41

Si desea los dones estables de Dios, que permanecen para siempre..., entonces el hombre se mueve según la naturaleza

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 33; 34

Si [el hombre] alimenta deseos dirigidos hacia la materia, vueltos hacia lo fugaz, sin permanencia..., entonces se mueve de modo antinatural e irracional

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 33; 34

Si el deseo y la razón tienden por naturaleza hacia lo divino, la ira es para ellos un arma de justicia contra la serpiente, que solo murmura en la conciencia y le sugiere tomar parte en los placeres de la carne

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 57. Cf. 33

Si el hombre dirige su ira solo contra la antigua serpiente, entonces se mueve según la naturaleza

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 33-34

Si [el hombre] dirige su ira contra sus semejantes..., entonces se mueve de modo no racional (ού λογικώς) y vive de forma contraria a la razón (άλόγως)

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 33-34

La potencia agresiva ocupa un lugar intermedio entre el deseo y la razón del alma. Es como un arma que posee cada uno de ellos en su movimiento antinatural o conforme a la naturaleza. Cuando el deseo y la razón se mueven, según la naturaleza, hacia lo divino, la potencia agresiva es en cada uno de ellos un arma justa que actúa solo contra la Serpiente que les tienta y les propone deleitarse con los placeres de la carne y gozar de la gloria de los hombres. Pero cuando se apartan de su movimiento natural, cuando desnaturalizan su potencia, cuando se vuelven de la consideración de las cosas divinas hacia las cosas humanas, la potencia agresiva es un arma de la injusticia que sirve al pecado. Entonces, mediante ella, el deseo y la razón combaten y atacan a aquellos que intentan contrariar sus impulsos y sus codicias

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 16

[En los sueños] las imaginaciones del espíritu se corresponden con la disposición del hombre interior y con sus preocupaciones

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 60

El que mantiene su alma en el amor a la materia y al placer, busca en la imaginación la posesión de las cosas, el bienestar y el dinero, las formas de la mujer y los besos apasionados; se mancha la túnica y se ensucia la carne. El que tiene el alma codiciosa y avara, ve oro por doquier, lo exige, cobra intereses abusivos, lo atesora, pero carece de compasión y se condena. El que tiene el alma colérica y envidiosa, es perseguido por fieras y serpientes venenosas, y es presa de espanto y miedo. El que tiene el alma inflada por la vanagloria, se ve aclamado y rodeado por la gente; imagina los tronos del poder y la autoridad; considera que tiene lo que aún no tiene, o al menos piensa que lo tendrá, y vive siempre en vilo. El que tiene el alma soberbia y presuntuosa se ve llevado por los vehículos más ostentosos, e incluso imagina que tiene alas y vuela por los aires. Y todos tiemblan ante este elevado poder

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 60

Cuando el espíritu alcanza las cosas sobrenaturales, los sentidos permanecen según la naturaleza y se abren a las causas libres de toda pasión. No buscan más que sus razones (λόγοι) y sus naturalezas. Disciernen sin error sus energías y sus cualidades. No se ven afectados ni son arrastrados hacia ellas de forma antinatural

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 22

Todas las acciones ramificadas en los sentidos, la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto, se mueven de acuerdo con la naturaleza si predomina lo mejor

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 31

Dotados como estamos de sentidos, tenemos que percibir bien las cosas sensibles, elevarnos por su belleza al Creador y volver a llevar a Él el conocimiento irreprochable de estas cosas

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, 111, 72; I, 22

[Las pasiones son] absolutamente ajenas, de ningún modo propias de la naturaleza del alma

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Del alma, 69

[Las] pasiones del alma son suscitadas por las potencias que van contra su naturaleza

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 89

[Los psíquicos,] dominados por la filautía..., ponen todo su afán en la salud y el gozo de la carne

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 6

La filautía es el amor insensato del cuerpo. Conduce... a amarse a uno mismo, a amar la propia alma, el propio cuerpo

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 28

[La avaricia] incita a los hombres a preferir el amor al dinero al amor a Cristo, pone al Creador de la materia por debajo de la materia misma, los persuade a que adoren a esta última antes que a Dios

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 55-56

Si quieres ser amigo de Cristo, despreciarás el oro y su codicia. Pues dirige hacia ella el pensamiento de quien ama y lo arranca al muy dulce amor de Jesús

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 55-56

Si esta enfermedad es un mal tal que ha recibido el nombre de segunda idolatría, ¿de qué vicio no desbordará el alma que enferma de ella?

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 55

Es preciso invertir las potencias del alma mediante el esfuerzo del arrepentimiento y la tensión de la ascesis, y volverlas tal como Dios nos las dio al principio, cuando creó a Adán

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 17

Si la irascibilidad, el deseo y la razón de la inteligencia se mantienen y se mueven por sí mismas según la naturaleza, hacen que todo el hombre se vuelva divino, semejante a Dios, y marche de un modo sano y sin apartarse en nada de su camino natural

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 16

Nos purificamos de las manchas del pecado por medio de los padecimientos voluntarios o por los que nos llegan a pesar nuestro

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 9

El que se ha sometido hasta la saciedad a los placeres y a las obras del cuerpo, que se entregue hasta la saciedad a los padecimientos de la ascesis en los sudores de la vida dura. La saciedad entonces le da la vuelta... a la saciedad; el dolor al placer; las fatigas del cuerpo, a la comodidad

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 86

El espíritu impasible es el que ha dominado sus pasiones

Nicetas Stéthatos

[Por la impasibilidad, Cristo] reina en todas las potencias de nuestra alma

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 91

[Por la impasibilidad,] su voluntad [la de Cristo] se hace en nosotros como en el cielo

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 91

[La impasibilidad] devuelve a las potencias del alma su movimiento natural

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 89. Cf. Evagrio Póntico, Tratado práctico, 87; Capítulos gnósticos, IV, 73

[La impasibilidad es] el estado apacible del espíritu

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, I, 89

[La impasibilidad] somete y apacigua lo que estaba dividido

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 91
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