Si, a pesar de todos tus esfuerzos, no consigues penetrar en las partes del corazón siguiendo mis indicaciones, haz como te [digo] y, con la ayuda de Dios, lograrás tus fines... Tras haber desterrado de la razón todo pensamiento (tú puedes, basta con que quieras hacerlo), dale el 'Señor Jesucristo, ten piedad de mí' y oblígala a gritar intensamente estas palabras excluyendo cualquier otro pensamiento. Cuando, con el tiempo, hayas dominado esta práctica, ella te abrirá sin duda la entrada del corazón como yo te digo
Traducido del griego