Todos los santos han abandonado esta vida afligidos por el duelo... Bienaventurados los corazones puros, pues no hay momento en que no gocen de las delicias de las lágrimas, y en tales delicias ven siempre al Señor. Sus lágrimas siguen en sus ojos cuando se les concede ver las revelaciones de Dios en su elevada oración
Traducido del siríaco