En el humilde no hay nunca precipitación, ni apresuramiento, ni confusión, ni ningún pensamiento ardiente y vano; por el contrario, él permanece en todo momento en calma. Si el fuego del cielo cae a la tierra, el humilde no teme. No todos los hombres tranquilos son humildes, pero todos los hombres humildes están tranquilos... El humilde siempre está en calma, pues no hay nada que agite o perturbe su reflexión
Traducido del siríaco