No debe parecemos extraño que nos atraigan violentamente no solo los pensamientos que amamos, sino también los que odiamos. En la medida en que hay una afinidad malvada entre ellos, las sugerencias cooperan con nuestros deseos, y lo mismo recíprocamente. Cuando una idea ha permanecido largo tiempo en alguien que la acaricia, ella misma lo hace pasar al final a la siguiente idea, y esta repite la operación con una tercera, sin que él se dé cuenta, arrastrado a la fuerza por la relación de unas ideas con otras
Traducido del griego