Nuestras alegrías y nuestras penas proceden menos de la misma naturaleza de las cosas que de nuestras propias disposiciones. Si estas se encuentran sanamente ordenadas, tendremos siempre en nuestro corazón un gran fondo de contento. Las enfermedades del cuerpo se originan más a causa de algún desorden interno que a causa de las inclemencias del tiempo o de cualquier otra influencia externa; con mucha más razón ocurre lo mismo con las enfermedades del alma. Pues, si las del cuerpo son propias de nuestra naturaleza, las otras no dependen más que de nuestra voluntad
Traducido del griego