Citas sobre conocimiento + salud — 30 citas

Sobre conocimiento + salud

Sabemos que cuando [Dios] se manifieste, seremos semejantes a Él, porque lo veremos tal cual es

Juan el Evangelista 1 Jn 3, 2

Igual que el poder de ver se halla en el ojo sano, así también la energía del Espíritu se encuentra en el alma purificada

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Sobre el Espíritu Santo, XXVI, 61

Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia de la inteligencia estará sana también

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35; II, 15

La gracia de Dios, cuando ve que aspiramos con toda nuestra voluntad a la belleza de la semejanza..., entonces, haciendo florecer virtud sobre virtud y elevando la belleza del alma de esplendor en esplendor, le proporciona la marca de la semejanza... Pero la perfección de esta no la conoceremos más que por la iluminación

Diádoco de Fótice Diádoco de Fótice, Cien Capítulos gnósticos, 89

Lo que la salud [es] al cuerpo vivo... lo es el conocimiento con relación al espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 46

[El conocimiento espiritual es] la salud del alma

Talasio el Libio Talasio, Centurias sobre la caridad, la templanza y la conducta del espíritu, II, 2

La contemplación mística se revela al espíritu después que el alma ha recobrado la salud

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

Entonces se realiza lo que dijo el profeta David: ‘Dije: Todos vosotros sois dioses, e hijos del Altísimo’ (Sal 81,6). Hijos del Altísimo, es decir, a imagen y semejanza del Altísimo

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Catequesis, XV, 78-80

Quien ha librado a sus miembros de la esclavitud de las pasiones y los ha puesto al servicio de la justicia, ha entrado en la santificación del Espíritu Santo

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, III, 75

Sabemos que el cumplimiento de los mandamientos de Dios proporciona conocimiento, y un conocimiento verdadero, pues solo por él adquiere el alma la salud

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 17

¿Quién conoce la eficacia de los mandamientos de Dios y quién comprende las potencias del alma, y cómo aquellos curan a éstas y las conducen a la contemplación verdadera?

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 9

[El conocimiento cura al hombre de] esta enfermedad que es la ignorancia de la causa de los seres

Máximo el Confesor Cf. Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 32, en PG 90, 372BC

La salud del alma es... el conocimiento

Talasio el Libio Talasio, Centurias, II, 2

El espíritu que ve los misterios ocultos del Espíritu, si ha conservado en él la salud de su naturaleza, contempla perfectamente la gloria de Cristo

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

[El cuerpo humano debe ser apto para] las actividades del Espíritu, que se realizan por medio del cuerpo

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tomo hagiorítico, en PG 150, 1233BD; Triadas, II, 2, 22

El conocimiento cura al espíritu (νούς)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35; II, 15

Lo que la salud y la enfermedad son al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son al espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 46

El conocimiento nace de la salud del alma

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 38

La unión sobrenatural con la luz más que resplandeciente... tiene por efecto establecer y hacer que las potencias interiores del alma y del cuerpo se muevan conforme a la naturaleza

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 15

Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia del espíritu estará sana también

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35; II, 15

La naturaleza humana posee por esencia las facultades de investigación y de búsqueda de las cosas divinas; el Creador le ha dotado de ellas en el momento de su paso a la vida. En cuanto a la revelación de las cosas divinas, la realiza por gracia el poder del Espíritu Santísimo, cuando viene a habitar en nosotros. Pero al principio, por el pecado, el Maligno dejó clavadas estas facultades a la naturaleza de las cosas visibles. De este modo, no había ni un solo hombre para escuchar y buscar a Dios, pues todo lo que participaba de la naturaleza mantenía encerrado el poder de su inteligencia y de su razón en la manifestación de las cosas sensibles, y no poseía ninguna noción de las cosas superiores a los sentidos. Con todo motivo, por tanto, la gracia del Espíritu Santísimo, en aquellos que no se habían sometido deliberadamente al error en su vida interior, restableció el poder que había sido amarrado a las cosas materiales, tras haberlo desatado de ellas. Dotados de esta facultad en su estado original de pureza, estos hombres primero rezaron y buscaron descubrir y conocer con ayuda de la gracia. En consecuencia, pudieron buscar y conocer más profundamente, por la gracia misma del Espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 59, en PG 90, 604B

La salud del alma es una fuerza que proviene de una larga paciencia

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 38

Del hecho de que seamos capaces de recibir algo, no se sigue de ninguna manera que tengamos la potencia de ello (δύναµις)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Cartas, 43, ed. Frankenberg, 595

La luz del sol atrae al ojo sano. Así también el conocimiento de Dios atrae de modo natural hacia él, por la caridad, al espíritu purificado

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 32

El espíritu posee en él la potencia natural de tender hacia la contemplación divina

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 84

ni el espíritu humano ni el espíritu angélico son capaces por su naturaleza de llegar a la contemplación de la Divinidad

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Cartas, 43, ed. Frankenberg, 595

El espíritu es perfecto cuando... posee en la super-ignorancia el super- conocimiento del super-incognoscible

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, III, 99 (cf. I, 33)

[La contemplación de la Divinidad] no se da con la naturaleza, sino por la gracia

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 84

Antes de la Encarnación de Cristo no había ni esta contemplación del espíritu ni esta visión

Isaac de Nínive Isaac el Sirio, Cartas, 84; 4

La verdadera contemplación de la Santa Trinidad se le da, pues, al corazón por la revelación de Cristo. Él es quien lo ha enseñado y mostrado a los hombres, primero cuando ha renovado en su propia hipóstasis la naturaleza humana, luego cuando nos ha trazado en Él mismo un camino para que, por medio de sus mandamientos vivificadores, podamos llegar a la verdad

Isaac de Nínive Isaac el Sirio, Cartas, 84; 4