Citas sobre contemplación — 75 citas

Sobre contemplación

[Las perfecciones invisibles de Dios, su poder eterno y su divinidad] se ven a simple vista, desde la creación del mundo, cuando se las considera en sus obras

Pablo Apóstol Rom 1, 20

[El hombre] ha nacido para contemplar el cielo

Clemente de Alejandría Clemente de Alejandría, El protréptico, X, 100, 3

[El conocimiento de uno mismo es el conocimiento] de lo que él es según su naturaleza espiritual

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, I, 1. Cf. Ibid., IV, 7; Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 37

Al no haber nada que le impidiera (a Adán) conocer lo divino, su pureza le permitía contemplar sin cesar la imagen del Padre, el Verbo de Dios

Atanasio de Alejandría Atanasio de Alejandría, Discurso Contra los paganos, 2

[El hombre impasible] concibe pensamientos puros sobre todas las cosas

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, LIII, 15

¿Quieres llegar a ser un día teólogo y digno de la divinidad? Guarda los mandamientos y progresa mediante la observancia de los preceptos, pues la praxis es el medio de acercarse a la contemplación

Gregorio Nacianceno Gregorio Nacianceno, Discursos ascéticos, XX, 12

en la bienaventurada contemplación de la imagen, la indecible belleza del Arquetipo

Basilio de Cesarea Ibid, IX, 22. San Basilio dice además: «Nuestro espíritu, iluminado por el Espíritu, fija su mirada en el Hijo, y en Él, como en una imagen, contempla al Padre», Cartas, CCXXVI

La carne es una niebla y un velo

Gregorio de Nisa

Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que le concierne, toda la potencia del espíritu estará sana también

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 15; II, 8. '

En efecto, nunca podremos despreciar el placer de los alimentos terrenos, si nuestro espíritu no se apega a la contemplación divina y no encuentra su felicidad más bien en el amor a la virtud y en la belleza de los alimentos celestiales

Juan Casiano Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, V, 14; 16

[Aquel que] busca las cosas de arriba, piensa en las cosas de arriba, y medita en las cosas de arriba, [olvida ‘comer su pan’ (Sal 101, 5)]

Barsanufio de Gaza Barsanufio, Cartas, 154

Me han contado un hecho que denota una pureza soberana y extraordinaria. Me han dicho que un hombre, viendo un cuerpo de una belleza singular, halló en ello ocasión de adorar y glorificar con sus alabanzas la soberana belleza de la que aquella no era sino la obra, y por esta sola visión se sintió transportado por entero del fuego del amor divino, y se volvió un mar de lágrimas. Y era una maravilla asombrosa ver que, lo que podría haber hecho caer a otro en un precipicio, procuraba coronas a este

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XV, 3; 4; 7; 58

El misterio de nuestra salvación muestra que la praxis es una contemplación activa, y que la contemplación es una praxis iniciada

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 63, en PG 90, 681A

[Quien posee la perfecta humildad] ha penetrado en el misterio de todas las naturalezas espirituales, lleva en él la sabiduría de la creación con toda exactitud y, sin embargo, considera que no sabe nada... Pues bien, eso es lo que había dicho la Escritura Santa: los misterios se les revelan a los humildes. A los humildes se les concede recibir en ellos este Espíritu de las revelaciones, que descubre los misterios. Por eso los santos han dicho que la humildad plenifica el alma en las contemplaciones divinas

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 20

Que se llame a la custodia del espíritu con sus nombres propios, que le dan todo sus sentido: fuente de luz, fuente de los resplandores, efusión luminosa, portadora de fuego... Por estas luces llameantes que nacen de ella, hay que... llamar a esta virtud con nombres preciosos... Quienes la aman pueden... contemplar los misterios y convertirse en teólogos. Al volverse contemplativos, nadan en esta luz totalmente pura e infinita, la tocan con roces inefables, permanecen y viven con ella, pues al fin han gustado qué bueno es el Señor

Hesiquio de Batos Hesiquio de Batos, Capítulos sobre la vigilancia, 171 (cf. 160)

[El hombre] ha sido creado para contemplar la naturaleza visible y para ser iniciado en el mundo inteligible

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 3

Quien mediante la pureza ha alcanzado el conocimiento de los seres, se conoce a sí mismo... Pero el que aún no ha alcanzado los logoi mismos de la creación, de las cosas divinas y humanas, conoce lo que hay a su alrededor y fuera de él, y no se conoce en absoluto

Nicetas Stéthatos Nicetas Stéthatos, Centurias, II, 36. Cf. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 67

La negación por sí sola no le basta a la inteligencia (νούς) para alcanzar las cosas supra-inteligibles; la elevación mediante la negación... produce únicamente la imagen de la contemplación inexpresable y de la realización plena del espíritu en esta contemplación; pero ella misma no es esta realización

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3,19

[Dios ha puesto en los seres] la sabiduría variadísima

Pablo Apóstol Ef 3, 10

[Teniendo un conocimiento justo de su estado, el hombre] conoce también las demás criaturas que Dios ha sacado de la nada

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, I, 4; IV, 7; I, 1; 4

Para aquel que se estudia con inteligencia, el cielo y la tierra son menos aptos para hacerle conocer a Dios que su propia constitución. Lo dice el profeta: Admirable el conocimiento de ti que he sacado de mí’ (Sal 138, 6)

Basilio de Cesarea Basilio de Cesarea, Homilías sobre el Hexamerón, IX, 6

[El alma,] si se libera de la agitación de las pasiones, vuelve a sí misma y se conoce en su verdadera naturaleza

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Sobre el alma y la resurrección, 73; Homilías sobre las bienaventuranzas, VI, 4

La acción de los mandamientos no basta para curar por completo las potencias del alma si no se suceden en el espíritu las contemplaciones que se corresponden con ellas

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 50; 87

La pureza perfecta es el fundamento de la teología

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXX, 21

El que busca al Señor por la contemplación, no lo encuentra sin la praxis

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 48, en PG 90,440A

[La contemplación natural es] la sensación de los misterios divinos escondidos en las cosas y en las causas

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 30

Aquel que tiene los ojos fijos en el Uno, lo percibe todo a través del Uno: a sí mismo, a los hombres y a las cosas, y escondido en Él ya no ve nada del universo

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 51-52

Y estos hombres que veneran únicamente la contemplación apofática, que no creen en la existencia de ninguna actividad ni de ninguna visión que esté por encima de ella... no ven propiamente, pues no conocen nada y carecen de conocimiento y de visión

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, II, 3, 53

[El hombre] conoce la economía de la salvación realizada por el Creador y todo lo que Este ha hecho por las criaturas

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, I, 4; IV, 7; I, 1; 4

[El alma] entonces contemplará al Modelo por su propia belleza como en un espejo y una imagen

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Sobre el alma y la resurrección, 73; Homilías sobre las bienaventuranzas, VI, 4

La praxis y la contemplación no existen la una sin la otra

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 78-79. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 5. Orígenes, Fragmentos sobre Cucas, 72

[La perfección de la oración es] el arrobamiento en el Señor

Juan Clímaco Juan Clímaco, Escala, XXVIII, 19

[Los logoi de los seres son] la sabiduría divina invisiblemente interior a las criaturas

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 51, en PG 90, 481C

El conocimiento de las criaturas, por suave que sea, nunca es más que la sombra del conocimiento... Tal contemplación alimenta el espíritu mientras espera recibir una contemplación más elevada

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

El que ve al Uno está en la contemplación de todo; se abstiene de contemplar el todo, y a la vez entra en la contemplación de todo y se halla fuera de las cosas contempladas; estando en el Uno lo ve todo, y estando en medio de todo no ve nada

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 51-52

La contemplación no es sólo desprendimiento y negación; es una unión y una divinización que sobrevienen... tras el desprendimiento

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Triadas, I, 3, 17

Quien se conoce, conoce a Dios

Antonio el Grande Antonio el Grande, Cartas, VII

El hombre interior, el corazón..., una vez desembarazado de la herrumbre que manchaba su belleza, recuperará su imagen primera. De este modo el hombre, al mirarse, verá en él a Aquel que busca. Esta es la alegría suprema que llena su corazón purificado: contempla su propia pureza y descubre en la imagen al Modelo. Cuando miramos al sol en un espejo, aun sin levantar los ojos al cielo, vemos el sol en el resplandor del espejo lo mismo que si miráramos al propio disco solar. No podéis contemplar la luz en sí misma, pero, si recuperáis la gracia de la imagen depositada en vosotros desde el principio, poseeréis en vosotros el objeto de vuestros deseos

Gregorio de Nisa Gregorio de Nisa, Sobre el alma y la resurrección, 73; Homilías sobre las bienaventuranzas, VI, 4

La caridad es la puerta del conocimiento natural

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, prólogo, 8

El mundo inteligible entero aparece, para los que son capaces de ver, impreso misteriosamente en el mundo sensible entero por medio de las formas simbólicas. El mundo sensible, en cambio, está presente en forma cognoscible en el mundo inteligible entero, pero simplificado, para la inteligencia, por los lógoi (λόγοι). Este en aquel por los logoi; aquel en este por las huellas impresas. Su realidad es una, como sería una rueda dentro de otra rueda, según lo expresa el admirable y gran vidente Ezequiel (Ez 1, 16), hablando, me parece a mí, de los dos mundos. Y aún más: sus perfecciones visibles se ven a partir de la creación, gracias a las obras que se las hacen ver a la inteligencia (cf. Rom 1, 20). Así habla el divino apóstol. Que si las cosas no aparentes se ven gracias a las aparentes, como está escrito, a fortiori las aparentes serán pensadas gracias a las no aparentes por aquellos que se aplican en la contemplación espiritual. Pues la contemplación simbólica de los inteligibles por medio de los visibles es ciencia espiritual e intelección de los visibles por medio de los invisibles

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Mistagogía, 2

La contemplación espiritual actúa en nosotros en el lugar de la pureza

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4 (cf. Discursos ascéticos, 69)

[Quien] ha sido elevado a la cima de la contemplación por la práctica de los mandamientos, ese ve a Dios en persona

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, I, 4; Catequesis, XXIV, 58-60; Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, II, 8; Tratados teológicos, II, 304s; Tratados éticos, V, 129s

Nos negamos a llamar conocimiento (γνώσις) a esta contemplación... Esta contemplación no es un conocimiento...: no hay que considerarla como tal y hablar de ella como de un conocimiento..., a menos que se emplee... este término de una manera impropia y equívoca...; no solo no hay que considerarla como un conocimiento, sino que hay que juzgarla ante todo superior a cualquier conocimiento y a cualquier contemplación que dependa del conocimiento

Gregorio Palamas Ibid., II, 3, 17

El espíritu que se ha despojado de las pasiones y ve las intelecciones de los seres, no recibe verdaderamente los simulacros que (llegan) por los sentidos; es como si su conocimiento creara otro mundo

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, V, 12

La niebla es la pasión carnal que oscurece la facultad dominante del alma; el velo es la ilusión producida por el sentido que fija la atención del alma en las apariencias superficiales de los objetos sensibles y le cierra el paso a los inteligibles. Como consecuencia el alma olvida los bienes naturales y emplea toda su actividad en los sensibles, para encontrar en ellos excitaciones y apetencias y placeres inconvenientes

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 49, en PG 90, 452AB

Por la observancia de los mandamientos se le da al espíritu la gracia de la contemplación mística y de la revelación del conocimiento del Espíritu

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

El que no tiene estas disposiciones no puede unirse al Espíritu Santo y, al no haberse unido a Él después de purificarse, no puede tampoco alcanzar el conocimiento y la contemplación de Dios

Simeón el Nuevo Teólogo Simeón el Nuevo Teólogo, Capítulos teológicos, gnósticos y prácticos, III, 23 (cf. Ibid., 22 y 84)

La oración es la que procura esta bienaventurada contemplación

Gregorio Palamas Gregorio Palamas, Tres capítulos, 1; Homilías, 34; cf. Triadas, I, 1, 20

[La contemplación natural es] la impasibilidad del alma acompañada del conocimiento verdadero de los seres

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 2

[La impasibilidad suprime la barrera que detenía] la moción del espíritu a través de los sentidos hacia los inteligibles

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1112AB

La contemplación mística se revela al espíritu después que el alma ha recobrado la salud

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

La caridad [cura] la parte irascible del alma, y la castidad la parte desiderativa

Evagrio Póntico

[Quienes han alcanzado la contemplación natural han] rechazado por completo la sensación con los sensibles en cuanto a la relación actual existente en las disposiciones [es decir, en cuanto a las pasiones]

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1193D

El espíritu que ve los misterios ocultos del Espíritu, si ha conservado en él la salud de su naturaleza, contempla perfectamente la gloria de Cristo

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Cartas, 4

Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia de la inteligencia estará sana también

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35; II, 15

Desembarazado de todos los agentes de errores [el hombre accede al conocimiento verdadero de todos los seres]

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 32, en PG 90, 372BC

El espíritu posee en él la potencia natural de tender hacia la contemplación divina

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 84

La Trinidad Santa no es una realidad que esté mezclada con la contemplación [natural]

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, V, 55

[El que busca impasiblemente conoce] el verdadero significado de los seres

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 48; Centurias sobre la caridad, I, 92

[La contemplación de la Divinidad] no se da con la naturaleza, sino por la gracia

Isaac de Nínive Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 84

La contemplación de Dios no recae en nada que imprima una forma en la mente (νούς)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Cartas, 39 (cf. 58). Cf. Tratado de la oración, 66-67

Aquel que practica a la perfección las virtudes y ha adquirido el tesoro del conocimiento, ve ahora las cosas según su naturaleza y, por consiguiente, actúa y piensa siempre según la recta razón, sin equivocarse jamás

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 92

Antes de la Encarnación de Cristo no había ni esta contemplación del espíritu ni esta visión

Isaac de Nínive Isaac el Sirio, Cartas, 84; 4

¿Quién conoce la eficacia de los mandamientos de Dios y quién comprende las potencias del alma, y cómo aquellos curan a éstas y las conducen a la contemplación verdadera?

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 9

[El hombre realiza la unificación de la creación] volviendo la creación visible absolutamente indivisa en ella misma

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1305D-1308A

La verdadera contemplación de la Santa Trinidad se le da, pues, al corazón por la revelación de Cristo. Él es quien lo ha enseñado y mostrado a los hombres, primero cuando ha renovado en su propia hipóstasis la naturaleza humana, luego cuando nos ha trazado en Él mismo un camino para que, por medio de sus mandamientos vivificadores, podamos llegar a la verdad

Isaac de Nínive Isaac el Sirio, Cartas, 84; 4

Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que la concierne, entonces toda la potencia del espíritu estará sana también

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35; II, 15

[El hombre unifica la creación] uniendo además los inteligibles y los sensibles, volviendo una la creación entera, ya no dividida por él según conocimiento e ignorancia, porque su conocimiento gnóstico de los lógoi en las cosas se ha vuelto indefectiblemente igual al de los ángeles

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1305D-1308A

ni el espíritu humano ni el espíritu angélico son capaces por su naturaleza de llegar a la contemplación de la Divinidad

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Cartas, 43, ed. Frankenberg, 595

[El conocimiento cura al hombre de] esta enfermedad que es la ignorancia de la causa de los seres

Máximo el Confesor Cf. Máximo el Confesor, Cuestiones a Talasio, 32, en PG 90, 372BC

Lo que la salud y la enfermedad son al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son al espíritu

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 46

Si alguna vez han consentido los santos en el espectáculo de los seres, no han sido dados a contemplarlos y a conocerlos, como nosotros, sobre todo por apego a la materia, sino para alabar de múltiples formas al Dios que está presente y aparece en todo y por todas partes; para amasar grandes tesoros de admiración y numerosos temas de doxología

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1113-1116A; Cuestiones a Talasio, 51, en PG 90, 481C. Cf. también Gregorio Palamas, Triadas, I, 1,20

Recibe como dones que ofrecer a Dios de parte de la creación los logoi espirituales de los seres

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Ambigua a Juan, 10, en PG 91, 1113-1116A; Cuestiones a Talasio, 51, en PG 90, 481C. Cf. también Gregorio Palamas, Triadas, I, 1,20

[El espiritual avisado, una vez que está] libre de toda pasión, se lanza por el camino hacia la contemplación de los seres y, más allá, hacia el conocimiento de la Santa Trinidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 86

[La caridad] es la puerta, y quien entra por ella penetra en el santo de los santos y se vuelve de tal modo que puede contemplar la inaccesible belleza de la santa y real Trinidad

Máximo el Confesor Máximo el Confesor, Cartas, 2