El hombre interior, el corazón..., una vez desembarazado de la herrumbre que manchaba su belleza, recuperará su imagen primera. De este modo el hombre, al mirarse, verá en él a Aquel que busca. Esta es la alegría suprema que llena su corazón purificado: contempla su propia pureza y descubre en la imagen al Modelo. Cuando miramos al sol en un espejo, aun sin levantar los ojos al cielo, vemos el sol en el resplandor del espejo lo mismo que si miráramos al propio disco solar. No podéis contemplar la luz en sí misma, pero, si recuperáis la gracia de la imagen depositada en vosotros desde el principio, poseeréis en vosotros el objeto de vuestros deseos
Traducido del griego