El mundo inteligible entero aparece, para los que son capaces de ver, impreso misteriosamente en el mundo sensible entero por medio de las formas simbólicas. El mundo sensible, en cambio, está presente en forma cognoscible en el mundo inteligible entero, pero simplificado, para la inteligencia, por los lógoi (λόγοι). Este en aquel por los logoi; aquel en este por las huellas impresas. Su realidad es una, como sería una rueda dentro de otra rueda, según lo expresa el admirable y gran vidente Ezequiel (Ez 1, 16), hablando, me parece a mí, de los dos mundos. Y aún más: sus perfecciones visibles se ven a partir de la creación, gracias a las obras que se las hacen ver a la inteligencia (cf. Rom 1, 20). Así habla el divino apóstol. Que si las cosas no aparentes se ven gracias a las aparentes, como está escrito, a fortiori las aparentes serán pensadas gracias a las no aparentes por aquellos que se aplican en la contemplación espiritual. Pues la contemplación simbólica de los inteligibles por medio de los visibles es ciencia espiritual e intelección de los visibles por medio de los invisibles
Traducido del griego