El que quiera progresar en la edificación de las virtudes, progresará por medio del llanto y las lágrimas
Debemos llorar con los que lloran; cuando veas a tu hermano llorar por los pecados que ha cometido, llora con él. De este modo te corregirás, viendo las faltas del prójimo; pues quien derrama lágrimas por los pecados del prójimo, se cura él mismo compadeciendo a su hermano
Por las lágrimas se adquieren las virtudes, igual que por las lágrimas se obtiene el perdón de los pecados
Llorar es la vía que nos ofrecen la Escritura y los Padres cuando dicen: ‘¡Llorad!’. En efecto, no hay más camino que éste
[Las lágrimas que derramamos llorando por nuestros pecados son] el antídoto de las pasiones
[Jesucristo] proclama bienaventurados a los que lloran, pero no a aquellos que lo hacen por algún motivo humano, como la pérdida de un bien temporal, sino a aquellos que tienen la compunción cristiana, lloran sus miserias y expían sus pecados e incluso los del prójimo
Igual que llevamos por doquier con nosotros la sombra de nuestro cuerpo, así debemos tener con nosotros en todo lugar las lágrimas y la compunción
Aquel que no llora por sí mismo aquí abajo, tendrá que llorar eternamente en el más allá
[Las lágrimas no le vienen al hombre] sino con esfuerzo, mediante mucha asiduidad y aguante
Me han contado un hecho que denota una pureza soberana y extraordinaria. Me han dicho que un hombre, viendo un cuerpo de una belleza singular, halló en ello ocasión de adorar y glorificar con sus alabanzas la soberana belleza de la que aquella no era sino la obra, y por esta sola visión se sintió transportado por entero del fuego del amor divino, y se volvió un mar de lágrimas. Y era una maravilla asombrosa ver que, lo que podría haber hecho caer a otro en un precipicio, procuraba coronas a este
La humildad es una oración continua, con lágrimas y esfuerzo. Es una llamada de socorro lanzada sin cesar hacia Dios; no permite que os apoyéis imprudentemente en vuestro propio poder o vuestra propia sabiduría
No es posible que un hombre continuamente afligido en el duelo sea perturbado por las pasiones. Vivir en duelo y llorar son el carisma mismo de los impasibles. Si las lágrimas no solo pueden llevar a la impasibilidad a quien vive momentáneamente en el duelo y llora, sino que también pueden purificar su inteligencia y liberarla del recuerdo de las pasiones, ¿qué diremos de aquellos que noche y día se entregan conscientemente a esta tarea?
Suprime las lágrimas, y habrás suprimido al mismo tiempo la purificación; y sin purificación nadie se salva
Obliga a tu alma, desde el comienzo de la oración, al llanto y a la compunción, para que toda la oración sea fructífera
Siempre es momento para las lágrimas
Las lágrimas puras destruyen todas las impurezas visibles o escondidas
Todos los santos buscan entrar por ahí [por el duelo y las lágrimas]
Antes del duelo y las lágrimas, no hay en nosotros arrepentimiento
Usa las lágrimas para conseguir todo lo que pides, pues tu Señor se complace mucho al recibir una oración hecha con lágrimas
Allí donde hay temor, allí se encuentran lágrimas sinceras y abundantes, gemidos llenos de compunción
Esta fuente de lágrimas que brota después del bautismo es más grande que el propio bautismo... El bautismo, en efecto, nos purifica de las faltas que lo han precedido, mientras que las lágrimas borran todas las faltas que cometemos después. Como todos recibimos el bautismo en la infancia, luego lo manchamos, pero por medio de las lágrimas lo renovamos en su pureza primera
Todos los santos han abandonado esta vida afligidos por el duelo... Bienaventurados los corazones puros, pues no hay momento en que no gocen de las delicias de las lágrimas, y en tales delicias ven siempre al Señor. Sus lágrimas siguen en sus ojos cuando se les concede ver las revelaciones de Dios en su elevada oración
Sin lágrimas nunca, nunca jamás se ha oído decir que un alma se haya purificado de la inmundicia del pecado cuando ha caído después del bautismo
Derramar lágrimas es un gran remedio contra las visiones de la noche engendradas por la acedia. El rey David aplicaba este remedio sabiamente a sus pasiones, diciendo: ‘Estoy agotado de gemir, de llorar sobre mi cama cada noche e inundar mi lecho con mis lágrimas’(Sal 6, 7)
Cuando las lágrimas provienen del temor de Dios, duran siempre
El abismo de la aflicción ve el consuelo... El auxilio divino es una renovación del alma abatida por la pena que, de una manera maravillosa, vuelve indoloras las lágrimas dolorosas
Por tanto, ¿quién, afligiéndose cada día, puede continuar viviendo con ira en lugar de volverse manso? Lo mismo que el agua se derrama sobre el fuego de un hogar, así la aflicción y las lágrimas apagan la furia del alma, hasta tal punto que el hombre que se ha entregado largo tiempo a ellas puede ver cómo su alma irascible se transforma hasta conseguir una calma inmutable
La tristeza según Dios no produce más que placer y júbilo. Lo saben muy bien las almas que rezan con dolor y derraman lágrimas de penitencia. ¡De qué alegrías no se inundan!
Como el agua que se derrama poco a poco en un fuego acaba por apagar toda su llama, así las lágrimas que proceden de un verdadero dolor por nuestros pecados apagan todas las llamas de la ira y el furor
[Cristo] proclama bienaventurados a los que lloran, no a los que lo hacen por cualquier motivo humano [...], sino a los que poseen la compunción cristiana
Las lágrimas contienen la ira como un freno
[La alegría,] lejos de ser contraria a las lágrimas, se engendra en su fuente pura y fecunda. Llorar nuestras verdaderas miserias y confesarlas es crearnos alegría y felicidad