Obispo de Alejandría desde 328 y principal defensor de la fe de Nicea frente al arrianismo, por lo que sufrió cinco destierros. Autor de «Sobre la Encarnación» y de la «Vida de Antonio», obra que difundió el ideal monástico por todo el Oriente y el Occidente cristianos.
Su nacimiento se data entre 293 y 298; algunas fuentes lo sitúan en Damanhur, en el delta del Nilo, en lugar de en la propia Alejandría.
Él se hizo hombre para que nosotros fuéramos hechos Dios.
Quien escucha los Salmos los recibe como si fueran palabras suyas; los canta como si hubieran sido escritos sobre él, como quien se mira en un espejo.
Al no haber nada que le impidiera (a Adán) conocer lo divino, su pureza le permitía contemplar sin cesar la imagen del Padre, el Verbo de Dios
(Adán) al poseer los dones de Dios y el poder propio que le llega del Verbo del Padre... vivía una vida sin preocupación
El Padre ha creado todo por el Verbo en el Espíritu, pues allí donde está el Verbo, también está el Espíritu, y lo que el Padre produce recibe su existencia por el Verbo en el Espíritu
Privados del pensamiento de Dios y vueltos hacia la nada (pues el mal es el no-ser y el bien es el ser), los hombres quedan privados también para siempre del ser
[El alma humana] ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por Él
Se dieron cuenta [Adán y Eva] de que estaban desnudos porque habían sido despojados de la contemplación de Dios y habían vuelto su pensamiento en dirección opuesta
El mal no viene de Dios, no está en Dios, no existía al principio
Los hombres, al negarse a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar cosas que no existen
Apartada del bien, y olvidando que ella es a imagen del Dios bueno, la potencia que está [en el alma] deja de ver al Dios Verbo, a semejanza del cual ha sido hecha; saliendo de ella misma, no piensa ni imagina más que la nada
Cuando el sol brilla e ilumina toda la tierra con su luz, si un hombre se tapara los ojos y se imaginara que está en la Oscuridad, cuando la oscuridad no existe, y luego caminara al azar como si vagara en la oscuridad, cayendo sin cesar y rodando por precipicios, pensaría que no es de día, sino que él está en la oscuridad; creería mirar, pero no vería nada en absoluto. Lo mismo del alma humana, tapándose los ojos que le permitían ver a Dios, ha concebido el mal y, al moverse por él; cree que hace algo cuando no hace nada, pues es la nada lo que imagina. No ha permanecido tal como fue hecha, sino que se muestra como ella misma se ha moldeado. Pues ha sido hecha para ved a Dios y para ser iluminada por él; pero, en lugar de a Dios, lo que ha buscado son las cosas corruptibles y las tinieblas
Los hombres, en su locura, despreciaron el don que se les había hecho, se apartaron de Dios y ensuciaron de tal manera su alma que no solo olvidaron la idea de Dios, sino que se forjaron otros dioses en su lugar. Se hicieron ídolos en vez de la verdad, y prefirieron la nada al verdadero Dios, adorando a la criatura en lugar de al Creador
Los hombres, habiendo aprendido a imaginar el mal que no existe, se han formado asimismo unos dioses que no existen... En su locura..., al olvidar el pensamiento y el conocimiento de Dios y no tener sino una razón cegada o, más bien, una sinrazón, se han representado las cosas aparentes como si fueran dioses, glorificando a la criatura en vez de al Creador (cf. Rom 1, 25) y divinizando a las obras en lugar de a Aquel que es la causa y el demiurgo y el Amo, Dios
Mientras que nada subsiste fuera del Verbo, sino que el cielo y la tierra y todos los seres que contienen dependen de Él, los hombres, sin embargo, en su locura, han rechazado el conocimiento y la piedad para con Él, y han honrado a lo que no es en vez de a lo que es, y en lugar de a Dios, que es verdaderamente, han divinizado a la nada, adorando a la criatura en lugar de al Creador, lo cual es una locura
Los hombres, despreciando las realidades superiores y lentos para captarlas, buscaron en su lugar las que estaban más cerca de ellos. Ahora bien, lo que está más cerca es el cuerpo y los sentidos; por eso apartaron su espíritu de los inteligibles y se pusieron a considerarse a ellos mismos. Al considerarse a ellos mismos, se apegaron a su cuerpo y a las demás cosas sensibles, y equivocándose -por decirlo así- en su propia causa, llegaron a desearse a ellos mismos, prefiriendo su propio bien a la contemplación de las cosas divinas
El alma es mudable por naturaleza, y aunque se ha apartado del bien no por eso deja de estar en movimiento. Por tanto, se mueve, pero ya no lo hace hacia la virtud para ver a Dios: al dirigir su pensamiento a lo que no es, transforma la potencia que tiene y se sirve de ella para volverse hacia los deseos que ha imaginado, ya que ha sido hecha independiente. Puede inclinarse al bien, pero también apartarse del bien. En este caso, piensa en cosas totalmente opuestas, pues no puede dejar de estar en movimiento, siendo por naturaleza, como acabo de decir, muy voluble
Viendo que el placer era un bien para ella, el alma, en su error, abusó del nombre de bien, y pensó que el placer era el bien absoluto y verdadero: igual que un hombre que, preso de demencia, pidiera una espada para herir a aquellos que se encuentra y creyera que eso es la sabiduría
Al apartarse de la consideración del deseo del Uno y del Ser, es decir, de Dios, los hombres se adentraron en la diversidad y la multiplicidad de los deseos corporales
Presa del placer, el alma se pone a procurarlo de muchas maneras
Como [Dios] sabía que la voluntad del hombre podía inclinarse en los dos sentidos, tomó la delantera y le impuso una ley; fortificó la gracia que le había dado
[El alma] no sabe que no ha sido creada simplemente para moverse, sino para moverse hacia el término debido
[El alma] se ha puesto en movimiento, pero no hacia la virtud ni para ver a Dios: al llevar su pensamiento a lo que no es, transforma el poder que hay en ella y lo utiliza para volverse hacia los deseos que ha imaginado
El mal no viene de Dios, no está en Dios, no ha existido el principio, no tiene sustancia. Son los hombres quienes, negándose a pensar en el bien, se han puesto a concebir y a imaginar a su antojo lo que no existe...; el alma humana, tapándose los ojos que le permiten ver a Dios, ha concebido el mal y, moviéndose hacia él, cree hacer algo cuando en realidad no hace nada, ya que lo que imagina es la nada. No ha permanecido tal como fue hecha, sino que se muestra tal como ella misma se ha moldeado. Pues ha sido hecha para ver a Dios y para ser iluminada por él; sin embargo, en lugar de Dios, lo que ha buscado son las tinieblas y las cosas corruptibles
El cuerpo tiene ojos para ver la creación y conocer a su Creador por el orden armonioso de ésta
[Los oídos han sido creados para que el hombre pueda] escuchar las palabras divinas y las leyes de Dios
[El olfato del hombre caído se] vuelve hacia la variedad de los perfumes eróticos
De forma que [el alma] mueve las manos hacia el objetivo opuesto, haciendo que cometan el asesinato
[El alma desvía los órganos sexuales] hacia el adulterio, en vez de hacia la procreación legítima; hace que la lengua, en lugar de palabras de bendición, pronuncie maldiciones, injurias y falsos juramentos
[El alma desvía los pies] hacia la agilidad para derramar sangre (Sal 13, 3); el estómago hacia la embriaguez y hacia una saciedad insatisfecha
Si un jinete en el estadio desdeñara la meta hacia la que debe correr, y se desviara de ella para impulsar sencillamente a su caballo lo más que pudiera -pudiendo hacerlo todo lo que quisiera-, y si tan pronto lo lanzara contra los que pasan a su lado como se arrojara por un precipicio, dejándose llevar por el vigor desbocado de su caballo y pensando que corriendo así no se está errando su objetivo, obraría igual que el alma que se aparta del camino que conduce a Dios e impulsa los miembros del cuerpo fuera de la vía conveniente, o más bien ella misma se deja impulsar por ellos
[La Cruz de Cristo] fue la curación para la naturaleza