Predicador de Antioquía y arzobispo de Constantinopla entre los siglos IV y V, apodado 'Boca de Oro' por su elocuencia; murió desterrado. Sus centenares de homilías, el tratado 'Sobre el sacerdocio' y su enseñanza sobre las pasiones, la limosna y la penitencia hacen de él una de las autoridades más citadas de la tradición ascética oriental.
Algunas fuentes antiguas adelantan su nacimiento a c. 344-349.
Que nadie tema a la muerte, porque la muerte del Salvador nos ha hecho libres.
No compartir con los pobres los propios bienes es robarles y quitarles la vida. Los bienes que retenemos no son nuestros, sino suyos.
Cuando Dios se retira, todo se pone patas arriba
Igual que aquellos que están en las tinieblas ignoran la naturaleza de las cosas, del mismo modo aquellos que viven en el pecado no distinguen las cosas y corren hacia las sombras como si fueran la realidad
(La acción del diablo) perturba de un modo tan desgraciado nuestro Espíritu y hace que nuestro juicio yerre sobre la acertada apreciación de las cosas
(Los hombres pecadores) Son realmente insensatos..., pues no han aprendido nunca a conocer la verdadera naturaleza de las cosas
Un mismo corazón no puede albergar varias pasiones. Una pasión expulsa a la otra, y si es compartido, se debilita: la pasión dominante lo atrae todo hacia ella
¿De dónde se deriva que nuestro amor a Jesucristo sea tan débil, sino de que agotamos las fuerzas de nuestra alma en las vanas pasiones?
El placer no es más que un gozo efímero. Sí, el placer se esfuma rápidamente, y no podríamos retenerlo ni siquiera unos instantes. Pues tal es el destino de las cosas humanas y sensibles. Apenas las poseemos, se nos escapan... No nos ofrecen nada sólido ni seguro, nada fijo ni permanente. Corren más deprisa que el agua de los ríos y dejan vacíos e indigentes a cuantos las buscan con vivo empeño. Por el contrario, los bienes espirituales presentan un carácter absolutamente distinto. Son firmes, seguros, constantes y eternos. Así pues, ¿no es una extraña locura el cambiar unos bienes inmutables por un disfrute pasajero, una dicha inmortal por unos placeres momentáneos, y una felicidad verdadera y eterna por unas voluptuosidades frívolas y fugaces?
Nuestros juicios no se forman según la naturaleza de las cosas que nos impresionan, sino según el sentimiento del alma que las ve con los ojos
Se os han dado los ojos para que, a la vista de la creación, deis gloria al Señor
El ojo está hecho para celebrar al Creador al ver las criaturas de Dios
Contemplemos nuestros miembros: encontraremos que ellos también son causa de nuestra ruina si no tenemos cuidado; no lo serán por su naturaleza, sino debido a nuestra negligencia
Los vicios no son más que locura
Cada una de las funestas pasiones engendradas en nuestra alma produce en nosotros una especie de borrachera... y oscurece nuestra razón. Puesto que la borrachera no es otra cosa que el extravío del espíritu fuera de sus vías naturales, la desviación de los razonamientos y la pérdida de la consciencia
Sufre más el alma por los pecados que el cuerpo por las enfermedades
Es costumbre de la Escritura el no limitarse a hacernos conocer la falta [de alguien], sino instruirnos al mismo tiempo acerca del motivo que le condujo a pecar: se comporta así para garantizar la salud a aquellos que están sanos contra el riesgo de caídas semejantes. Así hacen los médicos que visitan a los enfermos: antes incluso de examinar el mal, buscan su fuente para reprimir el mal en su origen
El que desgarra sus propios miembros es un enemigo y un loco
Solo tras su desobediencia y su exilio empezaron Adán y Eva a tener comercio juntos. Antes vivían como ángeles... Así pues, en el orden de los tiempos, la virginidad posee la palma de la prioridad
La lujuria es una oftalmía muy grave; una afección no de los ojos del cuerpo, sino del alma
Igual que las nubes y la niebla envuelven los ojos del cuerpo, así también, cuando la pasión impura se apodera del alma, le quita la facultad de prever, no le permite ver nada más allá del objeto presente...; pero el alma, tiranizada por estas tentaciones, es subyugada fácilmente por el pecado;...ya no tiene más que un objeto ante los ojos, en la mente, en el pensamiento... E igual que los ciegos, aunque se hallen de pie, al aire libre y a mediodía, no reciben en absoluto la luz del sol, puesto que sus ojos están cerrados, así también los desgraciados que son presa de esta enfermedad cierran sus oídos a las numerosas y saludables enseñanzas que resuenan a su alrededor
[La voluptuosidad es la] madre de la lujuria
Este amor [al dinero], que vence a cualquier otro amor, expulsa del alma cualquier otro deseo
En efecto, no se puede amar al mismo tiempo a la propia alma y al dinero
[Por la avaricia y la codicia, el hombre se vuelve] enemigo de sí mismo
Los ricos y los avaros son ladrones de un cierto tipo
La filargiria nos atrae el odio universal
[La filargiria] hace que nos detesten todos, los que han sido víctimas de la injusticia e incluso aquellos a los que no han pisoteado nuestras injusticias
En las riquezas no hay más que motivos de aflicción, de divisiones, de querellas, de trampas, de odios y de temores
Si no cortamos la pasión desde el principio, una vez que entre en nosotros nos traerá una enfermedad de la que ya no podremos curarnos
No hay enfermedad más cruel que esa hambre incesante que los médicos llaman bulimia; por más que se come, nada puede calmarla. Transportad semejante enfermedad del cuerpo al alma, ¿hay algo más espantoso? Pues bien, la bulimia del alma es la avaricia; cuanto más se atiborra de alimentos, más desea. No deja de extender siempre sus deseos más allá de lo que posee
Los avaros no son más que los esclavos de sus bienes