Cuando Adán violó el mandamiento y se convirtió en transgresor, los hijos de la noche, es decir, los espíritus del mal, rompieron los miembros... del alma y la dejaron sin fuerza ni vigor para poder oscurecerla y triturarla sin remedio. Ninguno de los profetas y patriarcas pudo curarla; solo podía hacerlo el Señor, que la había creado. Y por eso, en su infinita bondad, vino en tal abyección y humildad para enderezar al alma, que había caído en la perversidad
Traducido del griego