La inestabilidad y la inconstancia son unas de las propiedades de la mente humana. Pero Dios puede fortalecer y hacer constantes las cosas más inconstantes. Si no dejas jamás de luchar para detener la movilidad de tu espíritu, Aquel que pone límites a las olas del mar, vendrá a ponérselos a [las] agitaciones de tu alma, y les dirá durante la oración: 'Os permito que llegarais hasta aquí, pero no más lejos' (Job 38, 11). Al hombre le es imposible encadenar la mente, pero, allí donde está el Creador de la mente, todas las cosas le están sometidas a Él
Traducido del griego