Los mandamientos espirituales, los mandamientos, que el alma guarda por la consideración del temor de Dios, la renuevan, la santifican y la curan secretamente todos sus miembros. Está claro que cada uno de los mandamientos cura suavemente en el alma toda pasión. El que es curado y el que cura sienten esta energía como la sintió la mujer que perdía su sangre
Traducido del siríaco