Si un hombre no confiesa todo lo que hay en él, el diablo descubrirá en él una voluntad propia... que le [permitirá] derribarlo. Cada vez que nos apegamos obstinadamente a nuestra propia voluntad..., mientras pensamos hacer maravillas, nos tendemos trampas a nosotros mismos, y no sabemos que nos encaminamos a nuestra perdición. En efecto, ¿cómo podríamos conocer la voluntad de Dios, o buscarla verdaderamente, si ponemos la confianza en nosotros mismos y afirmamos nuestra propia voluntad?
Traducido del griego