[El que no tiene en él la luz del Espíritu Santo] no puede ver como es debido sus propias acciones, ni estar seguro de que se corresponden con lo que Dios quiere. En cuanto a guiar a los demás, o a enseñarles la voluntad de Dios, tampoco es capaz, ni tampoco es digno de recibir los pensamientos del prójimo... mientras no posea, brillando en él, la luz... ‘El que camina en la oscuridad no sabe adonde va’ (Jn 12, 35). Por tanto, si este hombre no sabe adónde va, cómo va a mostrar el camino a los demás?
Traducido del griego