Escritor ascético del siglo V, contemporáneo de Nestorio, autor de La ley espiritual, Sobre los que creen justificarse por las obras y Sobre el bautismo, recogidos en la Filocalia. Su análisis de los pensamientos (logismoi), del consentimiento de la voluntad y de la relación entre gracia y esfuerzo es una de las claves de la terapéutica espiritual oriental.
Datación y lugares discutidos: murió después de 430 y probablemente antes del concilio de Calcedonia (451). Según la Enciclopedia Católica habría sido superior de una laura en Ancira (Galacia) y después ermitaño en el desierto al este de Palestina; la tradición hagiográfica bizantina lo hace natural de Atenas y monje en Nitria, discípulo de san Juan Crisóstomo.
(La ignorancia es) la causa de todos los vicios
(La ignorancia de Dios es) la madre y nodriza de todos los males
(La ignorancia y el olvido de Dios) entenebrecen al alma con una terrible e inestable curiosidad
El alma se degüella por el fuego de los placeres del cuerpo
[El hombre] era capaz de ceder a la acechanza de Satán o de no ceder, y tenía la facultad para ello
Este debe ser el punto de partida de una conducta provechosa según Dios: debes repasar siempre en tu memoria y conservar en una meditación incesante el recuerdo de la bondad de Dios, que ha trazado el curso de tu vida según su designio, orientando sus favores a la salud de tu alma. No permitas que tu memoria se oscurezca por el vicio, que es fuente de indiferencia, ni pierdas el recuerdo de la multitud y la importancia de sus gracias y pases como consecuencia el resto del tiempo sin provecho, en la ingratitud. Pues este recuerdo incesante estimula el corazón a la manera de un aguijón, lo empuja en todo tiempo a la confesión, a la humildad, a la acción de gracias con un alma destrozada, a un gran celo por el bien, para ofrecer a cambio un modo de vida, unas costumbres provechosas y todas las virtudes según Dios
[Aquel que] no deja caer en el olvido tales favores... se orienta hacia toda la buena ascesis de la virtud y hacia todas las obras justas con un ardor siempre mantenido y siempre dispuesto a ejecutar la voluntad de Dios
La Escritura dice: ‘El infierno y la perdición son patentes para el Señor’ (Prov 15, 11). Habla de la ignorancia del corazón y del olvido. La ignorancia es el infierno, y el olvido la perdición
Son tres gigantes extranjeros, poderosos y fuertes que tú tienes que considerar; sobre ellos se apoya toda la fuerza de nuestro temible enemigo espiritual... Aquellos que consideramos como los poderosos gigantes del Mal son la ignorancia, madre de todos los males; el olvido, su hermano, su socio y su auxiliar; y la negligencia, que teje en el alma un vestido y un velo tenebrosos de nubes negras. Esta última consolida y fortalece a las otras dos, les proporciona consistencia introduciendo el mal de modo endémico y arraigándolo en el alma especialmente despreocupada. El resto de las pasiones crece y se fortifica gracias a la negligencia, el olvido y la ignorancia. Ellas se apoyan mutuamente y no pueden mantenerse las unas sin las otras. El poder de las fuerzas enemigas se manifiesta en ellas, así como el vigor de los príncipes del mal; por medio de ellas todo el ejército de los espíritus malvados se insinúa, se consolida y puede realizar sus designios
Todos los que olvidan a Dios se vuelven voluptuosos
No debe parecemos extraño que nos atraigan violentamente no solo los pensamientos que amamos, sino también los que odiamos. En la medida en que hay una afinidad malvada entre ellos, las sugerencias cooperan con nuestros deseos, y lo mismo recíprocamente. Cuando una idea ha permanecido largo tiempo en alguien que la acaricia, ella misma lo hace pasar al final a la siguiente idea, y esta repite la operación con una tercera, sin que él se dé cuenta, arrastrado a la fuerza por la relación de unas ideas con otras
Esta enfermedad [el odio] afecta a quienes persiguen la preeminencia en los honores
[A la ira] la consolida y fortifica sobre todo el orgullo
[La ira] devasta toda el alma y la introduce en la confusión
En cuanto percibas un pensamiento que te tienta con la gloria humana, sábete que te prepara la confusión
Cuando veas a alguien abrumado por el desprecio, sábete que está lleno de pensamientos de vanagloria
[La cenodoxia es] madre de los males
[La cenodoxia] conduce por naturaleza a la esclavitud del pecado
Nosotros no hemos heredado la transgresión -puesto que Adán mismo la cometió no por necesidad, sino voluntariamente-, sino que hemos heredado la muerte, necesariamente, puesto que ella dominó sobre él por necesidad, y también ha reinado sobre todos aquellos que no habían pecado a semejanza de Adán
Nosotros, por lo tanto, hemos heredado solo la muerte de Adán
Todos nacen bajo el pecado
Como el primer hombre estaba muerto, es decir, separado de Dios, nosotros no podíamos vivir en Dios
El santo bautismo es perfecto
Tras el bautismo, ni Dios ni Satán obligan a la voluntad
La purificación operada por el bautismo y realizada místicamente, se muestra eficaz por la práctica de los mandamientos... Estamos dominados por el pecado a causa de nuestra negligencia respecto a los mandamientos de aquel que nos ha purificado
[Quienes están sometidos a las pasiones] han sido liberados por Cristo, pero se han entregado ellos mismos como esclavos a los vicios, descuidando cumplir todos los mandamientos, y así se han vuelto de nuevo dependientes
Nuestro Señor Jesucristo..., tomando para la salvación de todos unas disposiciones conformes con lo que El sabía que era digno de Dios, fundamentó la ley de la libertad en diferentes prescripciones y fijó un solo objetivo conveniente para todos cuando dijo: ‘Arrepentíos’, a fin de que pudiéramos entender así que toda la diversidad de los mandamientos se acaba para reducirse a uno solo: el de la penitencia
Nadie puede ser hallado inocente durante días, nadie puede no haber incumplido nunca los preceptos [del Señor]
[La penitencia es] necesaria para todos
[La fe en Jesús es] la práctica de sus mandamientos
El santo bautismo es perfecto, pero no lo hace perfecto el que no pone en práctica los mandamientos
La gracia se les ha dado místicamente a quienes han sido bautizados en Cristo; y se muestra eficaz en la medida en que practican los mandamientos
Si no ponemos en práctica los mandamientos de Dios, la gracia que se nos ha dado no se manifiesta
Nosotros, que hemos tenido el honor de recibir el baño del nuevo nacimiento, practiquemos el bien, no para dar algo a cambio, sino para conservar puro el don que se nos ha hecho
Se prescribe a los que han recibido el poder de practicar los mandamientos, como creyentes, que luchen para no volver atrás para no regresar jamás [al pecado]
El santo bautismo es perfecto respecto a nosotros, pero nosotros no lo somos respecto a él. Por tanto, tú, hombre bautizado en Cristo, limítate a poner en práctica el poder que has recibido y prepárate para la manifestación íntima de aquel que vive en ti
En la medida en que, con la fe, practicamos los mandamientos, la acción del Espíritu en nosotros produce sus frutos particulares
El Señor se mantiene oculto en sus propios mandamientos y lo encontramos en la medida en que lo buscamos
No digas: ‘He practicado los mandamientos y no he encontrado al Señor’
[Por la oración de acción de gracias, el hombre] conserva en una memoria incesante el recuerdo de la bondad de Dios
Es preciso que quien desea tomar su cruz y seguir a Cristo, se preocupe primero por adquirir la ciencia y la inteligencia mediante un examen de su propio pensamiento..., preguntando a aquellos que tienen los mismos sentimientos, que sirven a Dios en conformidad de alma con nosotros y llevan a cabo el mismo combate, para que la ignorancia del destino o de los medios no nos haga caminar a oscuras ni marchar sin luz y sin lámpara. Quien practica la idiorritmia conduce su vida a su manera y camina desprovisto de ciencia evangélica, de discernimiento y de dirección, encuentra muchos obstáculos y cae en múltiples fosos y trampas del diablo; muchos le hacen caer y lo extravían, y se ve rodeado de multitud de peligros sin saber cuál será la salida
El combate se hará más ligero, más claramente identificable, si uno atiende estrictamente... por encima de todo a esforzarse por frecuentar a personas experimentadas que forman parte de los Padres llenos del Espíritu Santo, a vivir con ellos, si pueden, y a dejarse conducir por ellos. Pues el que vive solo, en idiorritmia, sin control o con gente sin experiencia del combate espiritual, corre un grave peligro. Se deja engañar por la diversidad de formas de la guerra, porque las maquinaciones y las asechanzas del mal son numerosas, y variadas las trampas que el enemigo tiende por todas partes. Por eso hay que hacer el mayor esfuerzo por frecuentar a hombres espirituales y conversar a menudo con ellos, a fin de que, incluso si uno mismo no posee la lámpara de la verdadera ciencia, porque aún es un niño y todavía no ha alcanzado su pleno desarrollo espiritual, si camina junto con quien lo ha logrado, no ande en tinieblas, no corra ningún peligro a causa de las trampas y las emboscadas del mal, y no se tope con las fieras espirituales que merodean en.la oscuridad, que raptan y desgarran a quienes marchan a oscuras, sin la lámpara espiritual de la palabra divina
Es perjudicial... rememorar con detalle los pecados pasados; pues, si engendran tristeza, alejan de la esperanza; si, por el contrario, su representación no produce pena, conducen de nuevo a la antigua mancha
Cuando el espíritu, al negarse a sí mismo, se agarra únicamente a la esperanza, entonces el enemigo, bajo pretexto de confesión, le pone ante los ojos una imagen de sus antiguos pecados para volver a encender las pasiones olvidadas por la gracia de Dios y perjudicarlo solapadamente. Pues, aunque el espíritu sea entonces luminoso y esté lleno de aversión por las pasiones, se volverá necesariamente tenebroso, una vez implicado de nuevo en las acciones pasadas. Si su alma es turbia y amiga del placer, no puede dejar de entretenerse con complacencia en esas sugestiones, de modo que tal rememoración será en realidad una predisposición al pecado más que una confesión
[La predisposición es] una reminiscencia involuntaria de malas acciones anteriores
La pasión que ha conquistado un campo de operaciones con la complicidad de la voluntad, se despertará más tarde violentamente, incluso en aquel que ya no quiere tener nada que ver con ella
Cuando hayamos eliminado de nuestro espíritu toda malicia deliberada, tendremos que combatir las pasiones a las que estamos predispuestos
No digas: ‘Lo que yo no deseo, ocurre de todas maneras’. Aunque no aprecies las consecuencias, no por ello dejas de sentir complacencia por las causas
Cuando constates que en el fondo de ti mismo actúan pulsiones ocultas e inclinan a la pasión al espíritu que gozaba de reposo, sábete que el espíritu mismo, en tiempos, las gobernó, las utilizó y las injertó en el corazón
Amamos las causas de los pensamientos que se forman a pesar nuestro, y por eso vienen a nosotros; pero, en el caso de pensamientos voluntarios, está claro que no amamos solo las causas, sino también su objeto
Los pensamientos involuntarios nacen de un pecado anterior; los voluntarios, de la libre elección de la voluntad propia, por lo que está claro que los segundos son responsables de los primeros
[La sugerencia es] la mera representación de la obra mala
[La sugerencia es] un movimiento del corazón sin imagen
Escapa de la tentación gracias a la paciencia y la súplica
Cuando un alma hundida en el pecado no acepta las tribulaciones que le llegan, entonces los ángeles dicen respecto a ella: ‘Hemos tratado a Babilonia y ella no ha sanado’
[El sufrimiento acogido de buen grado, en el espíritu o en el cuerpo,] trabaja para el compañero: el del pensamiento, para el cuerpo; el del cuerpo, para el pensamiento