Después de eso los profetas, agotados por el llanto, decían: ‘¿Quién dará a Sion el remedio salvador?’ (Sal 13, 7)... Y otro profeta suplica en estos términos: ‘Señor, inclina los cielos y baja’ (Sal 143, 5). Las heridas de la humanidad superan nuestros tratamientos... Nosotros no somos capaces de remediar nuestra miseria; te necesitamos a ti para enderezarnos
Traducido del griego