La naturaleza humana ha sido creada desde el origen con vistas al Hombre Nuevo; la inteligencia y el deseo del hombre han sido creados para Cristo: hemos recibido la inteligencia para conocer a Cristo; el deseo, para ser atraídos hacia Él, y la memoria, para llevarlo en nosotros, tanto más cuanto que Él ha servido de modelo para nuestra creación. En efecto, no es el viejo Adán el que ha sido el modelo (jv ieáóec/ua) del nuevo, sino el nuevo del antiguo (cf. Rom 5,1,4). Para nosotros, que lo reconocíamos como nuestro antepasado, el primer Adán pasa por ser el arquetipo de la naturaleza humana; pero para Aquel que tiene ante los ojos todos los seres antes incluso de que existan, el antepasado no es sino la imitación del nuevo Adán. Aquel ha sido creado a imagen y semejanza de este último
Traducido del griego