Si alguno tiene la idea de hacer algo bueno por sí mismo y no preguntando a los Padres, está fuera de la ley y no hace nada legítimo. El que, por el contrario, lo hace preguntando, cumple la Ley y los Profetas. Pues preguntar es signo de humildad. Y este es imitador de Cristo, que se humilló hasta convertirse en esclavo. En efecto, se dice que un hombre sin consejero es su propio enemigo
Traducido del griego