Cuando los muertos se ven unos a otros, no perciben su estado, ni lo lamentan. Son los vivos los que, al verlos, gimen, pues contemplan un extraño fenómeno: unos hombres golpeados por la muerte que viven y hasta andan, unos ciegos que creen ver y unos sordos que imaginan oír. Es que viven, ven y oyen al modo de los animales. Piensan como los locos en su conciencia inconsciente, en su vida de cadáveres, pues es posible vivir sin vivir, es posible ver sin ver y oír sin oír
Traducido del griego