El que se ha entregado a Dios... domina la ira, la envidia, la avaricia, el placer y todos los demás vicios; examina y medita sin cesar la forma de no dejar que su alma esté dominada por la pasiones vergonzosas, ni que su razón esté sometida a una insoportable tiranía, sino que su espíritu esté siempre por encima de todo esto
Traducido del griego