Macario de Egipto — 79 citas

Volver

Macariode Egipto

Patrísticac. 300 – 391
Nacimiento Shabsheer (actual Shanshur, gobernación de Menufia, Egipto) (aproximado)
Muerte Escete, desierto de Nitria (actual Wadi el-Natrún, gobernación de Behera, Egipto)
Tradición Padre del desierto
Mapa Escete, donde murió

Monje egipcio del siglo IV, fundador de la colonia monástica de Escete y uno de los grandes Padres del desierto, llamado 'el Grande' o 'el portador del Espíritu'. Bajo su nombre circulan las célebres Homilías espirituales (macarianas), fuente capital de la doctrina sobre el corazón, la gracia y la lucha contra las pasiones.

La atribución de las Homilías espirituales a Macario es discutida (corpus pseudo-macariano, quizá siro del siglo IV-V); su aldea natal, Shabsheer, procede de una tradición tardía.

Las 79 citas

[El hombre ha sido creado] a imagen del Espíritu

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección III, XXVI, 7, 2; cf. Hornillas, colección II, XLVI, 5-6. Ireneo de Lyon, Contra las herejías, V, 6, 1: Dios «ha depositado en el hombre las exigencias de la virtud, el juicio, la ciencia, la razón, la fe, el amor y todos los demás dones que son imágenes del Espíritu»

Desde que Adán transgredió el mandamiento... existe una especie de segunda alma al lado del alma

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XV, 35

Si queréis creer lo que es más claro -añade, con la intención de reconducir a los pecadores a quienes se dirige al camino del conocimiento verdadero-, debéis creer más a las cosas invisibles que a aquellas que veis con vuestros ojos. Esto parece una paradoja y, sin embargo, es una verdad

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XLV, 5; cf. 1

A causa de la transgresión del mandamiento, el alma se ha vuelto un juguete de todas las potencias adversas. En efecto, estas le han hecho abandonar su sensatez, han embotado su inteligencia de las cosas celestiales hasta el punto... de que cree que esto ha sido así desde el principio

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XLV, 5; cf. 1

Es como si ella [la bondad del Verbo encarnado] ordenara al alma vivir en su dignidad, alcanzar la vida inmortal, gozar del placer incorruptible y de la gloria inefable

Macario de Egipto Macario de Egipto, Capítulos parafraseados, 67

Cuando las pasiones se levantan, las gentes sensatas no las escuchan, sino que se irritan contra los malos deseos y les declaran la guerra

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, (colección II), XV, 51

Si no le atribuyes una naturaleza dotada de libertad, vuelves al hombre absolutamente indigno de alabanza. En efecto, lo que es por naturaleza bueno y excelente no merece ser alabado... Pues no es digno de alabanza... el bien que no procede de una opción libre

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección II), XXVII, 21

Desde la caída y la expulsión del paraíso terrenal, el hombre está encadenado por una doble serie de ataduras. Unas proceden de la vida misma, de los asuntos que comportan, del amor a las cosas visibles. En su interior, el alma está envuelta, embaucada, encarcelada por los espíritus maléficos que la mantienen en las tinieblas

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXI, 2

El cristiano tiene que acordarse siempre de Dios

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XLIII, 3

El espíritu que rechaza el recuerdo de Dios sucumbe a la ira o a la concupiscencia

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, LIV, 10

Lo mismo que Dios creó el cielo y la tierra para que el hombre habitara allí, también creó el cuerpo y el alma del hombre para que sean su morada, para que él habite y descanse en el cuerpo como en su casa, teniendo por esposa llena de belleza al alma amada

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XLIX, 4

[Cuando el apóstol habla del ‘hombre viejo’] entiende por tal un hombre entero que tiene otros ojos además de nuestros ojos, una cabeza además de nuestra cabeza, unos oídos además de nuestros oídos, unas manos además de nuestras manos y unos pies además de nuestros pies. Pues el Maligno ha manchado y trastocado al hombre entero, alma y cuerpo; y ha revestido al hombre con un ‘hombre viejo’... que no se somete a la ley de Dios..., de modo que el hombre ya no ve como quiere, sino que ve y oye de forma perversa, sus pies se apresuran a hacer el mal, sus manos cometen la iniquidad y su corazón alberga malas intenciones

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección II), II, 2

Debido a la desobediencia del primer hombre recibimos en nosotros un elemento ajeno a nuestra naturaleza, la malicia de las pasiones; esta pasa a ser una costumbre y una predisposición inveterada, y es como si se convirtiera en nuestra naturaleza

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, IV, 8

El alma, desde la transgresión del mandamiento, contrajo la enfermedad de las pasiones

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección III), XXV, 2, 1; XXVII, 2; 4

El alma yace en la enfermedad del pecado

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección III), XXV, 2, 1

[Dios] sabe a qué males está sometida el alma, cómo se halla incapaz de cumplir las obras de la vida y cómo yace presa de la enfermedad agobiante de las pasiones deshonrosas

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección III), XXVI, 3, 4

[Los bienes adquiridos bajo el impulso de la cenodoxia son] semejantes a las injusticias

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, V, 10; Capítulos parafraseados, 56

Los hombres que se alaban a ellos mismos, son sus propios dioses

Macario de Egipto Juan Clímaco, Escala, XXI, 6; Macario de Egipto, Homilías, colección III, XXI, 3, 2

Con ocasión de la transgresión de Adán, el enemigo se había dedicado a herir y entenebrecer al hombre interior... A partir de entonces, sus ojos estaban fijos en el mal y en las pasiones, y permanecían cerrados a los bienes celestiales. Estaba tan malherido que nadie era capaz de curarlo... Ninguno de los justos, ni de los padres, ni de los profetas, ni de los patriarcas pudo curar al alma que había recibido en el origen la herida incurable de las malas pasiones. Vino Moisés, mas no logró otorgar la sanación completa. Sacerdotes, ofrendas, diezmos, sábados, neomenias, purificaciones, sacrificios, holocaustos y todos los demás medios de justificación existían en tiempos de la Ley; sin embargo... ni toda la justicia [del alma] podía curarla

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías (colección li), XX, 4-6

Lo mismo que la sombra no cura el sufrimiento ni cumple esa misión, lo mismo la Ley antigua era incapaz de curar las heridas y las enfermedades del alma, porque ella no tenía la vida

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXXII, 5

La herida incurable que padecíamos... solo podía curarla el Señor. Por eso vino en persona, pues ninguno de los ancianos, ni la Ley, ni los profetas, eran capaces de ponerle remedio. Solo Él, viniendo, curó esta herida incurable del alma

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXX, 8; XX, 5-6; colección III, XXIV, 3-4

[El hombre] estaba tan gravemente herido que nadie era capaz de curarlo, a no ser el Señor. Solo Él tenía esa capacidad. Vino Él mismo y ‘quitó el pecado del mundo’ (Jn 1, 29)

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXX, 8; XX, 5-6; colección III, XXIV, 3-4

Hizo falta que viniera el Salvador, Él, que es el verdadero médico, que cura gratuitamente... Solo Él consumó la gran y saludable redención y la curación del alma. Él la salvó de la esclavitud, la sacó de las tinieblas y la glorificó por medio de su propia luz

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXX, 8; XX, 5-6; colección III, XXIV, 3-4

Cuando Adán violó el mandamiento y se convirtió en transgresor, los hijos de la noche, es decir, los espíritus del mal, rompieron los miembros... del alma y la dejaron sin fuerza ni vigor para poder oscurecerla y triturarla sin remedio. Ninguno de los profetas y patriarcas pudo curarla; solo podía hacerlo el Señor, que la había creado. Y por eso, en su infinita bondad, vino en tal abyección y humildad para enderezar al alma, que había caído en la perversidad

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXX, 8; XX, 5-6; colección III, XXIV, 3-4. Cf. también XXV, 3, 2-3

Lavó Él mismo las heridas de los hombres, los curó y los introdujo en su celestial cámara nupcial

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XV, 47

El Señor bajó aquí para curar... las almas de los fieles de las incurables pasiones, y purificarlas de la lepra de la malicia, Él, el único verdadero médico y sanador

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XLVIII, 3

Si Cristo, venido entre nosotros, trataba y curaba a los ciegos, los paralíticos y los sordos..., cuánto más tratará al alma inmortal, enferma de malicia y de ignorancia

Macario de Egipto Macario de Egipto, Capítulos parafraseados, 72

El alma que es pobre de espíritu busca al único buen médico y no se confía más que a sus cuidados... El señor acude a tratarla y curarla, y la restablece en una belleza impasible e incorruptible

Macario de Egipto Macario de Egipto, Capítulos parafraseados, 100

Lo mismo que durante su estancia en la tierra, con su suave bondad, Él, como buen y único médico, concedía generosamente lo que deseaban a todos los que se acercaban a Él y le pedían socorro y curación, así actúa igualmente en el ámbito espiritual

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, IV, 25

Ha venido a causa de los pecadores, para... que se curen y crean en Él... Es misericordioso, vivificador, sanador de las pasiones incurables

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, IV, 27

Cristo se acerca al hombre enfermo [y] lo cura

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XV, 30

Él, a quien llamamos médico, porque da el remedio celestial y divino y cura las pasiones del alma

Macario de Egipto Macario de Egipto, Homilías, colección II, XXVI, 23
Ver más (quedan 47)