Marcos el Monje — 58 citas

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Marcosel Monje

Patrística† c. 430
Tradición Escritor ascético
Mapa Ancira (Ankara, Turquía), donde dirigió una laura antes de retirarse a Palestina

Escritor ascético del siglo V, contemporáneo de Nestorio, autor de La ley espiritual, Sobre los que creen justificarse por las obras y Sobre el bautismo, recogidos en la Filocalia. Su análisis de los pensamientos (logismoi), del consentimiento de la voluntad y de la relación entre gracia y esfuerzo es una de las claves de la terapéutica espiritual oriental.

Datación y lugares discutidos: murió después de 430 y probablemente antes del concilio de Calcedonia (451). Según la Enciclopedia Católica habría sido superior de una laura en Ancira (Galacia) y después ermitaño en el desierto al este de Palestina; la tradición hagiográfica bizantina lo hace natural de Atenas y monje en Nitria, discípulo de san Juan Crisóstomo.

Las 58 citas

(La ignorancia es) la causa de todos los vicios

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás, 3, 10; 13

(La ignorancia de Dios es) la madre y nodriza de todos los males

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás, 10

(La ignorancia y el olvido de Dios) entenebrecen al alma con una terrible e inestable curiosidad

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás, 10

El alma se degüella por el fuego de los placeres del cuerpo

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás, 7. Cf. Simeón el Nuevo Teólogo, Tratados éticos, XIII, 101-107

[El hombre] era capaz de ceder a la acechanza de Satán o de no ceder, y tenía la facultad para ello

Marcos el Monje Marcos el Monje, Sobre el bautismo, 22. Cf. Ireneo de Lyon, Contra las herejías, IV, 37

Este debe ser el punto de partida de una conducta provechosa según Dios: debes repasar siempre en tu memoria y conservar en una meditación incesante el recuerdo de la bondad de Dios, que ha trazado el curso de tu vida según su designio, orientando sus favores a la salud de tu alma. No permitas que tu memoria se oscurezca por el vicio, que es fuente de indiferencia, ni pierdas el recuerdo de la multitud y la importancia de sus gracias y pases como consecuencia el resto del tiempo sin provecho, en la ingratitud. Pues este recuerdo incesante estimula el corazón a la manera de un aguijón, lo empuja en todo tiempo a la confesión, a la humildad, a la acción de gracias con un alma destrozada, a un gran celo por el bien, para ofrecer a cambio un modo de vida, unas costumbres provechosas y todas las virtudes según Dios

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás

[Aquel que] no deja caer en el olvido tales favores... se orienta hacia toda la buena ascesis de la virtud y hacia todas las obras justas con un ardor siempre mantenido y siempre dispuesto a ejecutar la voluntad de Dios

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás

La Escritura dice: ‘El infierno y la perdición son patentes para el Señor’ (Prov 15, 11). Habla de la ignorancia del corazón y del olvido. La ignorancia es el infierno, y el olvido la perdición

Marcos el Monje Marcos el Monje, La ley espiritual, 61-62

Son tres gigantes extranjeros, poderosos y fuertes que tú tienes que considerar; sobre ellos se apoya toda la fuerza de nuestro temible enemigo espiritual... Aquellos que consideramos como los poderosos gigantes del Mal son la ignorancia, madre de todos los males; el olvido, su hermano, su socio y su auxiliar; y la negligencia, que teje en el alma un vestido y un velo tenebrosos de nubes negras. Esta última consolida y fortalece a las otras dos, les proporciona consistencia introduciendo el mal de modo endémico y arraigándolo en el alma especialmente despreocupada. El resto de las pasiones crece y se fortifica gracias a la negligencia, el olvido y la ignorancia. Ellas se apoyan mutuamente y no pueden mantenerse las unas sin las otras. El poder de las fuerzas enemigas se manifiesta en ellas, así como el vigor de los príncipes del mal; por medio de ellas todo el ejército de los espíritus malvados se insinúa, se consolida y puede realizar sus designios

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás, 12. Cf. 13

Todos los que olvidan a Dios se vuelven voluptuosos

Marcos el Monje Marcos el Monje, De quienes piensan que están justificados por sus obras, 122

No debe parecemos extraño que nos atraigan violentamente no solo los pensamientos que amamos, sino también los que odiamos. En la medida en que hay una afinidad malvada entre ellos, las sugerencias cooperan con nuestros deseos, y lo mismo recíprocamente. Cuando una idea ha permanecido largo tiempo en alguien que la acaricia, ella misma lo hace pasar al final a la siguiente idea, y esta repite la operación con una tercera, sin que él se dé cuenta, arrastrado a la fuerza por la relación de unas ideas con otras

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 13

Esta enfermedad [el odio] afecta a quienes persiguen la preeminencia en los honores

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, III; A Nicolás, 8

[A la ira] la consolida y fortifica sobre todo el orgullo

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, III; A Nicolás, 8

[La ira] devasta toda el alma y la introduce en la confusión

Marcos el Monje Marcos el Monje, A Nicolás, 8

En cuanto percibas un pensamiento que te tienta con la gloria humana, sábete que te prepara la confusión

Marcos el Monje Marcos el Monje, La ley espiritual, 92

Cuando veas a alguien abrumado por el desprecio, sábete que está lleno de pensamientos de vanagloria

Marcos el Monje Marcos el Monje, De quienes piensan que están justificados por sus obras, 118

[La cenodoxia es] madre de los males

Marcos el Monje Marcos el Monje, La ley espiritual, 98; 102; 107; De quienes piensan estar justificados por las obras, 143-144

[La cenodoxia] conduce por naturaleza a la esclavitud del pecado

Marcos el Monje Marcos el Monje, La ley espiritual, 98; 102; 107; De quienes piensan estar justificados por las obras, 143-144

Nosotros no hemos heredado la transgresión -puesto que Adán mismo la cometió no por necesidad, sino voluntariamente-, sino que hemos heredado la muerte, necesariamente, puesto que ella dominó sobre él por necesidad, y también ha reinado sobre todos aquellos que no habían pecado a semejanza de Adán

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 24; 29

Nosotros, por lo tanto, hemos heredado solo la muerte de Adán

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 24; 29

Todos nacen bajo el pecado

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, 10. Cf. Sobre la unión hipostática, 8; 18

Como el primer hombre estaba muerto, es decir, separado de Dios, nosotros no podíamos vivir en Dios

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 24

El santo bautismo es perfecto

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 2; 4; 8; 15-17; 30

Tras el bautismo, ni Dios ni Satán obligan a la voluntad

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 4

La purificación operada por el bautismo y realizada místicamente, se muestra eficaz por la práctica de los mandamientos... Estamos dominados por el pecado a causa de nuestra negligencia respecto a los mandamientos de aquel que nos ha purificado

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 4; 5. Cf. 9

[Quienes están sometidos a las pasiones] han sido liberados por Cristo, pero se han entregado ellos mismos como esclavos a los vicios, descuidando cumplir todos los mandamientos, y así se han vuelto de nuevo dependientes

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 4; 5. Cf. 9

Nuestro Señor Jesucristo..., tomando para la salvación de todos unas disposiciones conformes con lo que El sabía que era digno de Dios, fundamentó la ley de la libertad en diferentes prescripciones y fijó un solo objetivo conveniente para todos cuando dijo: ‘Arrepentíos’, a fin de que pudiéramos entender así que toda la diversidad de los mandamientos se acaba para reducirse a uno solo: el de la penitencia

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, I

Nadie puede ser hallado inocente durante días, nadie puede no haber incumplido nunca los preceptos [del Señor]

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, XII

[La penitencia es] necesaria para todos

Marcos el Monje Marcos el Monje, De la penitencia, XII

[La fe en Jesús es] la práctica de sus mandamientos

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 26

El santo bautismo es perfecto, pero no lo hace perfecto el que no pone en práctica los mandamientos

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 2; 17 (cf. 14-15); De aquellos que piensan que están justificados por sus obras, 56

La gracia se les ha dado místicamente a quienes han sido bautizados en Cristo; y se muestra eficaz en la medida en que practican los mandamientos

Marcos el Monje Marcos el Monje, El bautismo, 2; 17 (cf. 14-15); De aquellos que piensan que están justificados por sus obras, 56
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