Ninguna nación salvaje combate de modo tan encarnizado como los malos pensamientos que residen en el alma, como las pasiones alteradas... Es comprensible, pues esos primeros enemigos nos atacan desde fuera, y los segundos desde dentro. Pues bien, que los males interiores son más desastrosos y perniciosos que los que vienen de fuera es algo que observamos constantemente... Nada hay más fatal para la salud, para la fuerza del cuerpo, que las dolencias que se desarrollan en su interior; las ciudades sufren menos por la guerra extranjera que por sus disensiones internas; de igual modo, el alma no tiene que temer tanto las trampas que se le tienden en el mundo como las enfermedades cuyo germen ella misma ha proporcionado
Traducido del griego