¿Quién entre los hombres conoce las cosas del hombre si no es el espíritu del hombre que está en él? De la misma manera, nadie conoce las cosas de Dios si no es el Espíritu de Dios. Pues bien, nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios
Traducido del griego