La salud y la curación del hombre cuya alma está entenebrecida, le llega de la hesiquía. Allí encuentra su consuelo. Nadie recibe jamás la luz del consuelo en el trato con los hombres, ni se cura nunca por las relaciones que mantiene con ellos. La acedia lo abandona un momento, solo para asaltarlo a continuación con más violencia. Dichoso aquel que soporta semejantes tentaciones quedándose en su celda
Translated from Syriac
Not yet translated; shown in Spanish.