Evagrio Póntico — 172 citas

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EvagrioPóntico

Patrísticac. 345 – 399
Nacimiento Íbora, en el Ponto (actual İverönü, distrito de Erbaa, provincia de Tokat, Turquía)
Muerte Las Celdas (Kellia), desierto de Nitria (actual gobernación de Beheira, Egipto)
Tradición Padre del desierto
Mapa Las Celdas, donde murió

Monje del desierto egipcio del siglo IV, discípulo de los capadocios y de Macario, primer gran sistematizador de la vida espiritual. En el 'Práctico', el 'Tratado sobre la oración' y el 'Antirrhetikos' elaboró la doctrina de los ocho pensamientos (logismoi) y de la apatheia, base de toda la terapéutica ascética posterior, transmitida por Casiano y por la Filocalía.

Condenado en 553 por su origenismo, se le venera sin título de santo en la tradición bizantina, aunque las Iglesias siríaca y armenia lo tuvieron por padre espiritual.

Las 172 citas

Las numerosas virtudes que ponemos en práctica las ejercitamos en conformidad con la naturaleza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Gran carta a Melania la Anciana, 11

Cuando la naturaleza racional reciba la contemplación que le concierne, toda la potencia del espíritu estará sana también

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 15; II, 8. '

La ignorancia (de Dios) es la enfermedad del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 8

La inteligencia vaga de acá para allá cuando está apasionada, y es incoercible cuando realiza las materias que constituyen sus deseos

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 85

La naturaleza de la potencia irascible del alma (θυµός) es combatir a los demonios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24; Tratado para el monje Eulogio, 10; Capítulos gnósticos. Pseudo-suplemento, 9 (ed. Frankenberg, 431)

Ese es el uso que debemos hacer de la parte irascible: combatir a la Serpiente con odio

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24; Tratado para el monje Eulogio, 10; Capítulos gnósticos. Pseudo-suplemento, 9 (ed. Frankenberg, 431)

La agresividad (θυµός) buena es una facultad del alma destinada a destruir los malos pensamientos

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24; Tratado para el monje Eulogio, 10; Capítulos gnósticos. Pseudo-suplemento, 9 (ed. Frankenberg, 431)

Cuando seas tentado, no reces sin antes haber dirigido con ira algunas palabras a aquel que te atenaza. Pues si dices algo con ira a los pensamientos, confundes y haces que desaparezcan las representaciones sugeridas por los adversarios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 42

El alma racional actúa según la naturaleza cuando su parte irascible lucha por la virtud

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 86

La naturaleza de la potencia irascible es luchar por el placer

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

Los ángeles nos sugieren el placer espiritual y la beatitud que le sigue, para exhortarnos a dirigir nuestra irascibilidad contra los demonios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

La facultad agresiva (θυµός) impura es una potencia del alma enferma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos. Pseudo-suplemento, 9 (ed. Frankenberg, III)

[La naturaleza de la potencia agresiva] es luchar con vistas al placer, cualquiera que sea este

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

[Los demonios] nos arrastran hacia los deseos del mundo y constriñen a la parte irascible a combatir a los hombres en contra de su naturaleza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos. Pseudo-suplemento, 9 (ed. Frankenberg, 431)

No vayas a desviar el uso que haces de la potencia irascible hasta usarla de modo antinatural enfadándote contra tu hermano

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado para el monje Eulogio, 10

La naturaleza del elemento irascible... es luchar por el placer, sea cual sea

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

La oración hace que la inteligencia ejerza la actividad que le es propia

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 83-84

La oración es la actividad que conviene a la inteligencia, es decir, el empleo mejor y más adecuado de ésta

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 83-84

Si tenemos recuerdos apasionados de una cosa, es que antes hemos recibido los objetos con pasión; e inversamente, de todos los objetos que recibimos con pasión, tendremos también recuerdos apasionados

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 34

El demonio es terriblemente celoso del hombre que reza, y emplea todos los medios para hacer que no alcance su objetivo. Por eso no cesa de reavivar por medio de la memoria el pensamiento de los objetos

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 46

Cuando los demonios te ven lleno de ardor por la verdadera oración, te sugieren el pensamiento de algunos objetos que te representan como necesarios. Y luego, en seguida, excitan el recuerdo ligado a ellos, impulsando a la inteligencia a buscarlos. Luego, como esta no los encuentra, se entristece mucho y se apena. Entonces, en el tiempo de la oración, le hacen rememorar los objetos de sus búsquedas y de sus recuerdos, para que la inteligencia, ablandada por estas conexiones, no obtenga la oración fructuosa

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 10

Cuando en las imaginaciones del sueño los demonios, atacando la parte concupiscible, nos hacen ver reuniones de amigos, banquetes de parientes, coros de mujeres y todos los demás espectáculos del mismo género que provocan placer, es que estamos enfermos en esta parte y que la pasión es fuerte en lo referente a ella. Cuando, en cambio, trastornan la parte irascible, forzándonos a seguir caminos escarpados, haciendo que surjan hombres armados y animales venenosos o carnívoros, y nos aterramos ante estos caminos y huimos perseguidos por esas fieras y esos hombres, entonces tengamos cuidado de nuestra parte irascible

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 54, cf. también De los malos pensamientos

Si la enfermedad viene después que la salud, es evidente que también la malicia viene después que la virtud

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 41

[Los vicios destruyen] las actividades naturales del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, IV, 22; III, 59

Todas las maldades son engendradas por la inteligencia, por la potencia irascible y por la potencia de desear, y tenemos la posibilidad de utilizar estas potencias bien o mal; por tanto, es evidente que los males nos llegan por el uso antinatural de estas partes [del alma]. Y si esto es así, no hay nada de lo creado por Dios que sea malo

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, IV, 22; III, 59

[La maldad es] enfermedad del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 41

Hay en total ocho pensamientos genéricos que comprenden todos los pensamientos: el primero es el de la gastrimargía (γαστριµαργία) o gula, luego viene el de la lujuria (πορνεία), el tercero es el de la filargiria (φιλαργυρία) o avaricia, el cuarto es el de la tristeza (λύπη), el quinto el de la ira (όργή), el sexto el de la acedia (άκεδία), el séptimo el de la cenodoxia (κενοδοξία) o vanidad, y el octavo el del orgullo (ύπερηφανια)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 6

De los demonios que se oponen a la praxis, los primeros que nos hacen la guerra son aquellos que se encargan de los apetitos de gastrimargía, los que suscitan la filargiria y los que invitan a la gloria humana. Todos los demás vienen después

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los diversos malos pensamientos, 1

Por eso, el diablo insinuó estos tres pensamientos al Salvador, invitándole primero a transformar las piedras en pan, luego prometiéndole el mundo si se prosternaba para adorarlo y, en tercer lugar, diciéndole que sería glorificado si lo escuchaba

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los diversos malos pensamientos, 1

Quienes cometen el error de alimentar demasiado su carne... deberían echarse la culpa a sí mismos y no a ella

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 53

[El demonio de la lujuria] hace decir al alma ciertas palabras y oír las respuestas, como si el objeto fuera visible y estuviera presente

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 8

Es imposible que la caridad coexista en alguien con las riquezas

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 18

La tristeza sobreviene a veces por la frustración de los deseos; otras veces es consecuencia de la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 10

La tristeza está constituida por la insatisfacción de un deseo carnal

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156D

Aquel que ama el mundo se entristecerá muchas veces

Evagrio Póntico

La tristeza es la frustración de un placer (σtέρησις ήδονης) presente o esperado

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156D; Tratado práctico, 19

Es imposible rechazar a este enemigo [la tristeza] si tenemos un apego apasionado a uno cualquiera de los bienes terrenos

Evagrio Póntico Cf. Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11-12; Tratado práctico, 19

La tristeza proviene de los pensamientos de la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156BC; cf. Tratado práctico, 10; 25

En efecto, la ira es un deseo de venganza, y la venganza no satisfecha produce tristeza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11, en PG 79, 1156BC; cf. Tratado práctico, 10; 25

[La tristeza] es un obstáculo para todos los bienes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11

[La tristeza] destroza la oración

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, 56. Cf. De los ocho espíritus de malicia, 11

[El que sufre acedia] se ve llevado a desear otros sitios en los que pueda hallar más fácilmente aquello que necesita

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 12; cf. Antirrético, VI, 28; 33

El demonio de la acedia, al que también se le llama ‘demonio de mediodía’, ataca al monje hacia la hora cuarta y asedia su alma hasta la hora octava

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 12

A este demonio [de la acedia] no lo sigue inmediatamente ningún otro

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 12

Al pensamiento de la acedia no lo sigue ningún otro pensamiento, primero porque dura, luego porque contiene en él todos los pensamientos

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Comentario al salmo 139, 3, en PG 12, 1664B

Yo sé que ella [la ira] forcejea siempre a propósito de los placeres

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 99

[La ira es] un movimiento contra aquel que ha hecho un daño o parece haberlo hecho

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 11

Si suprimo los deseos, es para excluir los pretextos de la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico

No admitas nunca la codicia, pues ella es la que proporciona materia a la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 99; Tratado de la oración, 27

Igual que aquellos que tienen la vista enferma y miran al sol son estorbados por sus lágrimas y ven en el aire alucinaciones, así también la inteligencia (νούς), cuando está trastornada por la ira, es incapaz de escrutar mediante la contemplación espiritual y ve una especie de una nube posada sobre los objetos que quiere mirar

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, IV, 63

Los pensamientos de la cenodoxia y del orgullo son los únicos que sobrevienen tras haber derrotado a los otros

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Reflexiones, 57; De los diversos malos pensamientos, 15

La derrota de los otros demonios aumenta estos pensamientos [de cenodoxia y de orgullo]

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Reflexiones, 57; De los diversos malos pensamientos, 15

Resulta difícil escapar de la vanidad, pues hasta lo que haces para desembarazarte de ella se convierte para ti en una nueva fuente de vanidad

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 30

La cenodoxia es el origen de las ilusiones del espíritu

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 116

Una vez que la inteligencia ha llegado a la oración más pura y verdadera, los demonios no se acercan a ella por la izquierda, sino por la derecha. Le representan una visión ilusoria de Dios en alguna figura agradable a los sentidos, de forma que le hacen creer que ha obtenido a la perfección el objetivo de la oración. Ahora bien, decía un admirable gnóstico, eso es obra de la pasión de la cenodoxia

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 72

[La cenodoxia] empuja a la inteligencia a intentar circunscribir a la divinidad en figuras y formas

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 116; 72

[El orgulloso llega a] no hacerle caso en absoluto [al prójimo], como si no existiera

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 14; Doroteo de Gaza, Instrucciones espirituales, II, 31; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, II, 38; III, 84; Talasio, Centurias, IV, 29; Juan Clímaco, Escala, XXII, 1-2; Juan Crisóstomo, Homilías sobre 2 Tesalonicenses, I, 2

El demonio del orgullo es el que arrastra al alma a la caída más dañosa

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 14. Cf. también Juan Crisóstomo, Homilías sobre Ozías, III, 3

Vienen a continuación [del orgullo] el extravío de la mente (έκστασις), la locura (µανία) y la visión de una multitud de demonios en el aire

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 14

Inmediatamente [tras los pensamientos de cenodoxia] surge el demonio del orgullo, que envía rayos incesantes por el aire de la celda y dragones alados, y que causa el último de los males, la privación del espíritu (οτέρησις φρενών)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los diversos malos pensamientos, 23

[El monje caído en el orgullo] ve por la noche en el aire de la celda rayos de fuego brillantes a lo largo de las paredes, y toda su habitación llena de etíopes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, recensión larga del Tratado práctico, ed. Muyldermans, p. 47, 13-17

[El monje orgulloso] cae entonces en el extravío (έκστασις), se exalta y, bajo los efectos del miedo, olvida el estado humano

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, recensión larga del Tratado práctico, ed. Muyldermans, p. 47, 17-19

[Al alma deformada por el pecado] la penitencia la endereza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, 53

El car[ácter] propio de la oración es una gravedad respetuosa acompañada de compunción y de dolor del alma en la confesión de sus faltas, hecha [con] secretos gemidos

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración

El espíritu está por naturaleza hecho para Dios

Evagrio Póntico

La oración hace que el espíritu ejerza la actividad que le es propia

Evagrio Póntico

La oración es la actividad que corresponde a la dignidad del espíritu, es decir, el [uso] mejor y más adecuado de éste

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 65. Cf. Juan Casiano, Conferencias, XXIV, 6

La oración cura la parte apasionada del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 49. Cf. 79

[La oración es] conversación con Dios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 3

Mediante la oración el médico de las almas purifica el espíritu

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los diversos malos pensamientos, 3

Lo mismo que el alma, actuando por medio del cuerpo, [percibe] los miembros que están enfermos, así también el espíritu..., [al rezar] aprende a conocer sus potencias y, a través de aquellas que le ponen trabas, descubre el mandamiento capaz de curarla

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 82

¿Quién conoce el poder de los mandamientos de Dios, y quién comprende las facultades del alma y cómo aquellos curan a éstas?

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, II, 9 (cf. Tratado práctico, 54; 79)

[De la esperanza y de la perseverancia] nace la impasibilidad

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, prólogo

Si la muerte viene después que la vida, y la enfermedad después que la salud, es evidente que la maldad viene después que la virtud

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, I, 41

[La potencia de desear debe estar] inclinada por completo hacia el Señor

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, IV, 73

[Los hombres virtuosos] amordazan todas las pasiones irracionales del cuerpo y arrancan los vicios del alma por la participación en el bien

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, prólogo, 6

La virtud por naturaleza es una, pero toma una forma específica en cada una de las potencias del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 98

[Hay que] tener cuidado, al embarcarse, de no extraviarse y naufragar, y empeñarse en practicar igualmente todas las virtudes, porque ellas se mantienen unas a otras, y la inteligencia se ve traicionada habitualmente por el lado de la que flaquea

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, El gnóstico, 109

[Existe el riesgo de naufragar si se parte] sin dirección en la guerra contra las fuerzas opuestas... a las virtudes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Escolios a los Proverbios, XXIV, 6

Es necesario, por tanto, guerrear con método contra los adversarios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Escolios a los Proverbios, XXIV, 6

[La templanza] cura la parte desiderativa del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, III, 35

La naturaleza de la parte irascible es combatir contra los demonios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

[El principio de la potencia irascible en su uso patológico era] luchar con vistas al placer, cualquiera que fuera

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 24

Cuando la virtud está en la parte irascible, se llama valentía

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 89

[La segunda función de la prudencia es] dirigir las operaciones contra las potencias adversas, protegiendo las virtudes, haciendo frente a los vicios, regulando todo aquello que es neutro según las circunstancias

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 89; 73

Sin ella [la prudencia] no es posible llevar a cabo el combate

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 89; 73

[La prudencia,] obligando a las potencias del alma a obrar según su naturaleza, [puede] oponerse mejor a la irascibilidad de los demonios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 73

Las potencias, que según su uso son buenas o malas, producen las virtudes y los vicios. A la prudencia le corresponde utilizarlas con vistas a uno de estos dos fines

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 88

¿Es la representación la que desencadena las pasiones, o son más bien las pasiones las que provocan la representación? Conviene reflexionar sobre esto. En efecto, unos opinan lo primero, otros lo segundo

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 37

Hace falta guerrear con método contra los adversarios

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Comentario a los Proverbios, XXIV, 6, en PG 17, 225

Si tenemos recuerdos apasionados de una cosa, es que antes acogimos con pasión sus objetos; y a la inversa, de todos los objetos que recibimos con pasión, tenemos también recuerdos apasionados

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 34

Sé el portero de tu corazón y, a todo pensamiento que se presente, dirige esta pregunta: ¿eres de los nuestros o de los adversarios?

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Antirrético, Orgullo, 17

En nuestra alma se ocultan numerosas pasiones que, cuando escapan a nuestro control, nos revelan unas vivas tentaciones

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, VI, 52; Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, IV, 52

[El trabajo, el ayuno y las vigilias] curan la parte apasionada del alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 49

Cuando se inflama la concupiscencia, el hambre, el esfuerzo (κόπος) y la soledad la apagan

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 15

Aquel que huye de todos los placeres del mundo es una ciudadela inaccesible para el demonio de la tristeza. La tristeza, en efecto, es la frustración de un placer, presente o esperado, y es imposible rechazar a este enemigo si tenemos un apego apasionado a uno u otro de los bienes terrenos; pues el enemigo extiende sus redes y produce la tristeza precisamente allí donde ve que se dirige nuestra inclinación

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 19

La tristeza sobreviene cuando no se obtiene lo que se desea carnalmente; ahora bien, como a toda pasión va ligado un deseo, quien ha vencido a las pasiones no estará dominado por la tristeza... El que domina las pasiones, domina la tristeza; pero el que ha sido vencido por el placer, no escapará a sus lazos. El que ama el mundo, se entristecerá muchas veces... Pero el que desprecia los placeres del mundo no será perturbado por los pensamientos de la tristeza

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 11-12, en PG 79, 1156D, 1157BC

[Las lágrimas que derramamos llorando por nuestros pecados son] el antídoto de las pasiones

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 8

Obliga a tu alma, desde el comienzo de la oración, al llanto y a la compunción, para que toda la oración sea fructífera

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Paranética, ed. Frankenberg, 60; Tratado de la oración, 6

Usa las lágrimas para conseguir todo lo que pides, pues tu Señor se complace mucho al recibir una oración hecha con lágrimas

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Paranética, ed. Frankenberg, 60; Tratado de la oración, 6

Uno no debe abandonar la celda a la hora de las tentaciones, por muy plausibles que sean los pretextos que se haya forjado para ello, sino que debe resistir sentado en su interior, ser paciente y recibir con valentía a todos los asaltantes, principalmente al demonio de la acedia

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 28

Cuando te asalte el demonio de la acedia, no abandones la casa ni esquives la lucha

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 28; A los monjes, 55 (ed. Gressmann, 157); Juan Casiano, Instituciones cenobíticas, X, 5. Cf. Isaac de Nínive, Discursos ascéticos, 57; Nil Sorsky, Regla, V

Cuando te asalte el espíritu de la acedia, no abandones tu casa, y no esquives en el momento oportuno la lucha provechosa, pues, igual que se blanquea la plata, así se volverá de brillante tu corazón

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, 5 (ed. Gressmann, 157); Tratado práctico, 28

En el momento de las tentaciones no se debe dejar la celda..., sino recibir valientemente a los asaltantes, a todos ellos, pero sobre todo al demonio de la acedia que, puesto que es el más opresivo de todos, la pone a prueba en el más alto grado

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, 5 (ed. Gressmann, 157); Tratado práctico, 28

La acedia es reprimida por la paciencia (ύποµονή)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A los monjes, en PG 79, 1236A (cf. Tratado práctico, 28)

Cuando tropecemos con el demonio de la acedia..., pronunciemos con David, sembrando en nosotros buenas esperanzas, este encantamiento: ‘¿Por qué estás triste, alma mía, por qué me perturbas? Espera en Dios, pues yo lo alabaré, a El, salvación de mi rostro y Dios mío’ (Sal 41, 6)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 27. Evagrio aconseja el mismo tratamiento antirrético y propone el mismo pasaje de la Escritura en el Antirrético, VI, 20

Derramar lágrimas es un gran remedio contra las visiones de la noche engendradas por la acedia. El rey David aplicaba este remedio sabiamente a sus pasiones, diciendo: ‘Estoy agotado de gemir, de llorar sobre mi cama cada noche e inundar mi lecho con mis lágrimas’(Sal 6, 7)

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, A una virgen, 39 (ed. Gressmann, 149) (cf. Tratado práctico, 27); Antirrético, VI, 10 (ed. Frankenberger, 522, 32-35)

Nuestro muy santo y experimentado maestro solía decirnos: ‘El monje tiene que estar siempre preparado, como si fuera a morir al día siguiente... En efecto -decía él-, esto suprime los pensamientos de la acedia y vuelve al monje más celoso’

Evagrio Póntico

[El demonio de la acedia] le representa [al hombre] qué larga es la vida

Evagrio Póntico

La parte irascible necesita más remedios que la parte concupiscible: por eso la caridad es llamada ‘grande’ (1 Cor 13, 13): es el freno de la parte irascible

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 20

Cuando la parte irascible está agitada, la misericordia la calma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 20

La mansedumbre disminuye [la irascibilidad]

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 19-20; Cartas, 56

que [el alma] reprima su parte irascible mediante la mansedumbre

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 19-20; Cartas, 56

Enseña a tus hermanos esta mansedumbre para que difícilmente vuelvan a la ira

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 19-20; Cartas, 56

Estoy convencido de que tu mansedumbre ha sido para ti causa de un gran conocimiento. No hay, en efecto, ninguna virtud que engendre la sabiduría como esta mansedumbre por la que Moisés fue alabado como más manso de los hombres

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Cartas, 36 (cf. 41). Cf. Juan Clímaco, Escala, XXIV, 10

[La] fe inflexible no admite ningún arrebato de temor

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, IV, 48

El que se esfuerza en la oración pura oirá ruidos y estrépitos, voces e insultos, pero no se desmoronará ni perderá su sangre fría, y le dirá a Dios: ‘No temo ningún mal, porque Tú estás conmigo’ y otras palabras semejantes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado de la oración, 97

A aquel cuya inteligencia está vuelta siempre hacia Dios, cuya parte irascible está llena del recuerdo de Dios y cuya parte desiderativa está por entero dirigida hacia Él, le resulta completamente natural no temer a quienes merodean alrededor de nuestro cuerpo, a saber, los enemigos rebeldes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Capítulos gnósticos, IV, 73

Eres una criatura de Dios; no repudies a tu Creador

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 17

No tienes nada que no hayas recibido de Dios... Reconoce a quien te ha dado y deja de ensalzarte... Dios te ha ayudado; no reniegues de tu bienhechor

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, De los ocho espíritus de malicia, 17

[La impasibilidad es] la flor de la praxis

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 81. Cf. Máximo el Confesor, Centurias sobre la caridad, I, 77

Las virtudes no hacen que cesen los asaltos de los demonios, pero nos conservan indemnes

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 77

Es una prueba de impasibilidad que el espíritu... mire los objetos con serenidad

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 64; Capítulos gnósticos, V, 64

Igual que un espejo permanece sin que lo manchen las imágenes que se contemplan en él, así también el alma impasible permanece sin que lo manchen las cosas que hay en la tierra

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 64; Capítulos gnósticos, V, 64

El alma que posee la impasibilidad no es la que no experimenta ninguna pasión ante los objetos, sino la que permanece imperturbable también ante su recuerdo

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 67

Las pruebas de la impasibilidad las reconocemos de día en los pensamientos y de noche en los sueños

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 56

[El impasible ha] elevado su espíritu por encima de las criaturas

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 66

Las virtudes purifican el alma

Evagrio Póntico Evagrio Póntico, Tratado práctico, 85
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