Monje y teólogo bizantino del siglo VII, antiguo secretario imperial de Heraclio, fue el gran adversario del monotelismo, por lo que sufrió mutilación y destierro. Autor de las 'Centurias sobre la caridad', las 'Ambigua', las 'Cuestiones a Talasio' y la 'Mistagogia', es una de las cumbres de la síntesis entre dogma y ascesis, y una de las fuentes principales de Larchet.
Las fuentes griegas lo hacen nacer en Constantinopla; una Vida maronita siríaca lo sitúa en Hesfin (Hisfiyya), en Palestina/Golán, hipótesis discutida por la crítica.
Las virtudes son inherentes al alma desde la creación
Este es el fin bienaventurado con vistas al cual fue constituido todo. Este el proyecto que Dios concibió antes incluso de la creación de los seres... Con este fin creó Dios las esencias de los seres. De este modo, la recapitulación en Dios de toda criatura resulta ser el término tanto de la acción providente de Dios, como de los seres que se benefician de ella. El Verbo, Dios por esencia, se hizo hombre y se convirtió en el anunciador de esta voluntad divina. Hizo aparecer el fondo más íntimo del amor del Padre e hizo ver en Él el fin para el que todas las criaturas fueron creadas. Además, con vistas a Cristo, o dicho de otra manera, para el misterio crístico el tiempo y lo que éste contiene recibieron, en Cristo, su comienzo y su fin
El Hijo restituye la naturaleza a sí misma
Si la esencia de la virtud en cada hombre es indiscutiblemente nuestro Señor Jesucristo mismo -como está escrito: ‘Ha sido hecho para nosotros sabiduría y justicia, santificación y redención’ (1 Cor 1, 30), y evidentemente estas cosas se dijeron de Él de forma absoluta, por cuanto Él es la Sabiduría, la Justicia y la Santidad mismas-, todo hombre que participa de la virtud según una conducta estable, participa sin duda de Dios, Esencia de las virtudes, por cuanto ha cultivado con voluntad sincera la simiente natural del bien, y ha vuelto el fin idéntico al principio y el comienzo idéntico al fin, o más bien ha mostrado la identidad real tanto del comienzo como del fin, en perfecto acuerdo con Dios. Pues el comienzo y el fin de cualquier cosa es la intención de Dios acerca de ella: es el comienzo porque añade al ser el bien natural, por participación; es el fin porque, según esta participación, por una decisión del libre albedrío, termina el loable camino que conduce a él, camino gracias al cual se convierte en dios al recibir de Dios ser dios, porque al bien natural según la imagen él ha añadido por libre voluntad la semejanza constituida por las virtudes, que opera, según el deseo de la naturaleza, el regreso a su principio y la intimidad con Él
Lo que la salud es al cuerpo vivo, lo es la virtud con relación al alma
Lo que la salud [es] al cuerpo vivo... lo es el conocimiento con relación al espíritu
El mal no se encuentra en la esencia de las criaturas, sino en su movimiento falso e irracional
Podríamos decir que el mal no es otra cosa que dejar de dirigir hacia su fin unas facultades presentes en la naturaleza. O también que el mal es un movimiento no racional de las facultades naturales, que las conduce, según un juicio erróneo, a algo que no es su verdadero fin. Entiendo por ‘fin’ al Autor de toda criatura, hacia el cual tienden, en virtud de su naturaleza misma, todos los seres
[El hombre] se ‘asimiló a las bestias sin razón’ (Sal 18, 13), buscando, queriendo y obrando en todo como ellas e incluso sobrepasándolas en irracionalidad, por utilizar su razón natural no según la naturaleza sino contra la naturaleza
La naturaleza castiga a quienes pretenden violentarla, en la medida en que se entregan a una forma de vida antinatural; dejan de tener a su disposición todas las fuerzas de la naturaleza que ella misma les había dado, ven disminuida su integridad y, de este modo, son castigados
[Por el pecado, la naturaleza humana] entabla una guerra implacable contra ella misma
[La enfermedad de Adán] consistió en ignorar a Aquel que es la causa del hombre
Lo que la salud y la enfermedad son en relación al cuerpo vivo..., el conocimiento y la ignorancia lo son en relación al espíritu
El mal uso de la facultad racional es la ignorancia y la demencia (άφροσύνη)
[Adán estaba destinado a] un conocimiento y una información semejantes a las de Dios, pues gracias a la deificación de su inteligencia y a la mutación de sus sentidos, el hombre ya no habría sido un mero hombre, sino un dios
[La creación] contemplada espiritualmente, es el árbol del conocimiento del bien; considerada bajo su aspecto material, el del conocimiento del mal. En efecto, se vuelve un maestro que enseña las pasiones y conduce al olvido de Dios a quienes no mantienen con ella más que relaciones corporales
El mal consiste en ignorar al benéfico Autor de las criaturas. Esta ignorancia, por una parte, encogió el espíritu; por otra, abrió ampliamente el camino a los sentidos, alejando al hombre por completo del conocimiento divino, para no llenar su existencia más que del conocimiento apasionado de las cosas sensibles
Toda inteligencia humana extraviada y que se aparta de su movimiento natural, ya no se mueve más que hacia las pasiones, los sentidos y las cosas sensibles, puesto que tampoco tiene otro lugar adonde dirigirse, una vez que le falta el movimiento que le encamina por naturaleza hacia Dios
El velo es la ilusión producida por los sentidos, que lija la atención del alma en las apariencias superficiales de los objetos sensibles y cierra el paso a los inteligibles
Al organizar la naturaleza humana, Dios dotó a su espíritu con una potencia de placer que le hacía capaz de gozar inefablemente de Él
Solo hay una felicidad: la vida común del alma con el Verbo... El único placer es acceder a las cosas divinas
[Adán] orientaba hacia Él [Dios] toda su capacidad de amar
Dios, el Verbo, que creó la naturaleza de los hombres, no estableció con ella el placer sensible
El diablo, mediante un engaño persuadió al hombre para que trasladara el deseo de su alma de lo que estaba permitido a lo que estaba prohibido, y para que se volviera hacia la transgresión del mandamiento divino
[Dios creó a Adán como] la criatura última, como una especie de laboratorio donde se concentra todo
[Dios introdujo a Adán] providencialmente en medio de los seres como un vínculo natural entre los extremos [de la creación]
[Adán poseía] por naturaleza, en su situación intermedia, toda facultad de unificación por la relación de sus partes con todos los extremos
[Dios encargó al hombre como tarea] manifestar el gran misterio del plan divino, conduciendo armoniosamente a buen fin la unificación recíproca de los extremos entre los seres, de los más próximos a los más lejanos, y de los menores a los más excelentes, mediante una tensión cuyo resultado culminaría en Dios
[Adán] se movió en contra de su naturaleza, de su propia iniciativa y locamente (άνοήτως), haciendo mal uso de la facultad natural que se le había confiado en su constitución, con vistas a la unificación de los que estaban separados, para obrar, en cambio, la separación de los que estaban unidos
[Adán quiso] apoderarse de las cosas de Dios sin Dios, y contra Dios y no según Dios
El deseo, mediante la dulzura del placer de los sentidos, aparta al espíritu de la percepción divina de los inteligibles que le es connatural
El placer [sensible] no es sino una especie de sensación formada en el sentido por un objeto sensible, dicho de otra manera, un modo de actividad sensitiva que corresponde a un deseo irracional; y el sentido puesto en marcha en la línea del deseo produce placer cuando percibe lo sensible
El mal es dejar de dirigir hacia su fin el neto de las facultades innatas. Y absolutamente nada más. O también: el mal es el movimiento irracional de las facultades naturales hacia algo distinto de su fin, según un juicio erróneo. Yo llamo fin a la Causa de los seres, hacia la cual se dirigen todas las cosas por un deseo natural
[El placer sensible] no puede tener otro origen para formarse que la dimisión del alma, cuando esta se desprende de las cosas que son conformes a su naturaleza
Cuanto más se dirigía el hombre hacia las cosas sensibles a través únicamente de sus sentidos, más lo agobiaba la ignorancia de Dios; cuanto más encadenado estaba por la ignorancia de Dios, más se entregaba al disfrute de las cosas materiales conocidas empíricamente, más se impregnaba de este disfrute y más excitaba la filautía que se derivaba de él; cuanto más cultivaba la filautía, tanto más inventaba múltiples medios para obtener el placer, fruto y objetivo del amor a sí mismo
Buscando obtener el placer y evitar el sufrimiento, empujado por la filautía, el hombre inventa diversas e innumerables formas de pasiones corruptoras
Los vicios se presentan bajo formas múltiples y variadas, dependiendo del vínculo de cada uno con la naturaleza humana... Obligan al hombre, sujeto al deseo del disfrute y al miedo al sufrimiento, a servirlos y a inventar numerosas formas de pasiones, según las posibilidades ofrecidas por las circunstancias y los medios
[La relación con la carne] divide el amor que debemos solo a Dios
Quien no sabe avanzar por el camino espiritual... concentra todos sus esfuerzos en la carne
[El hombre] quedó orientado, contra su naturaleza, hacia lo sensible atraído por el placer que actúa en él
[El deseo apartado de su objetivo divino es un] impulso antinatural que arroja a lo sensible al espíritu preso de la locura
En efecto, [el deseo trastornado] a los seres, que son inferiores a la Causa y Naturaleza única, solo ella deseable..., los vuelve más deseables que ésta
Así [el deseo trastornado] hace que la carne resulte más agradable que el espíritu; y el disfrute de lo visible, más agradable que la gloria y el resplandor de la inteligencia
Entregado solamente a las emociones de los sentidos, a ejemplo de los animales irracionales, el hombre alejado de la belleza espiritual y divina encuentra, a través de la experiencia de la parte exterior y corporal de su naturaleza, una creación que él eleva al lugar de Dios, porque responde mejor a las necesidades de su cuerpo
[El hombre] acumula en él un conocimiento confuso del bien y el mal producido por experiencia exclusiva de los sentidos
La vida [de los hombres caídos] se vuelve deplorable
[Los hombres que divinizan las pasiones] honran así a la causa misma del aniquilamiento de su existencia y persiguen, sin saberlo, la causa de su corrupción
Los hombres, como fieras, devoran su propia naturaleza
[El hombre] altera las facultades de su alma, que va en pos de las cosas perecederas sin discernimiento y sin ser consciente de la perdición, a consecuencia de su total ceguera respecto a la verdad
[El becerro de oro representa] la mezcla y la confusión de las facultades naturales entre ellas
[El becerro de oro] es una conjunción apasionada y estúpida, que determina la estúpida puesta en marcha de las pasiones antinaturales
El poder del pecado..., mediante el placer, arrastra al alma a la miseria de la carne, tan cercana
Engañados al principio por la ilusión del placer, preferimos la muerte a la vida
El placer es la madre de la muerte
El hombre aprende por experiencia que a cualquier placer le sucede el dolor
La tristeza (λύπη) es el final del placer de los sentidos, ya que la tristeza del alma es suscitada por este placer
La inteligencia actúa de forma antinatural cuando se apega a lo superficial, es decir, a lo sensible y a lo corporal; y, en consecuencia, comienza a generar tristeza de alma, fustigada como está sin tregua por el látigo de la conciencia
Como el placer desaparece junto con los medios que lo producen, y a la experiencia del placer sucede siempre el sufrimiento, el hombre se dirigía tanto más violentamente hacia el placer cuanto más intentaba evitar el sufrimiento. Mediante esta táctica pensaba que podría separar al uno del otro y conservar solamente el placer, unido a su amor por sí mismo (φιλαυτία) y totalmente desprendido del dolor. Pero, bajo el efecto de la pasión, ignoraba que por naturaleza es imposible que el placer vaya jamás sin el dolor. Pues la pena que engendra el dolor ha sido mezclada con el placer, aunque quienes lo experimentan parezcan olvidarlo, puesto que, bajo el efecto de la pasión, predomina el placer
De alguna manera, en efecto, al esforzarnos por aliviar este dolor mediante el placer, aumentamos la pena que, según la naturaleza, nos aboca al dolor. Queriendo escapar a la sensación del dolor, huimos hacia el placer, cuando intentamos aliviar la naturaleza oprimida por la violencia del dolor. Pero, al tratar de atenuar con el placer los movimientos del dolor, confirmamos aún más el aval que estos movimientos han dado al placer, incapaces como somos de tener en nosotros el placer libre del dolor y de las penas
Esta empresa de poseer los dones de Dios con independencia de Dios, con preferencia a Dios, no según la voluntad de Dios, era irrealizable
[El alma] se sirve de su potencia irascible para defender amorosamente el objeto de sus búsquedas
(Conviene) que nuestra razón se ponga en movimiento para buscar a Dios y que... la potencia de la agresividad luche para conservarlo
Que el espíritu (νούς) se ordene por entero a Dios, tensado por medio de la agresividad como por una cuerda
[La potencia irascible permite] concentrar el movimiento del deseo en el amor divino
Hemos preferido las cosas materiales y profanas al mandamiento del amor y, debido a que estamos ligados a ellas, luchamos contra los hombres, cuando más bien deberíamos preferir el amor a todos los hombres sobre todas las cosas visibles
[La filautía] para obtener un poco de placer nos excita a unos contra otros como fieras
(La voluntad) es voluntad del alma espiritual
Cuando, al principio, el diablo seductor... engañó al hombre mediante la seducción del placer, separó nuestra voluntad de Dios y de los demás. Al destruir la rectitud de nuestra voluntad, dividió la naturaleza y la desgarró en multitud de opiniones y de imaginaciones; en el transcurso del tiempo constituyó en ley la búsqueda y el descubrimiento de toda clase de mal, con la ayuda de nuestras potencias; y para que el mal permanezca en todos los hombres, lo basa en ellos sobre esta oposición irreconciliable de la voluntad que le había permitido persuadir insidiosamente al hombre para que se apartara una vez del movimiento de su naturaleza
Conserva ante tus ojos los favores recibidos desde tu nacimiento hasta ahora, sean corporales o espirituales, medita sobre ellos y repásalos, como está escrito: ‘No olvides ninguno de sus beneficios’ (Sal 102, 2), para que ellos te lleven a amar a Dios pronta y fácilmente... a fin de que, de manera espontánea, al recordar estos beneficios y aún más bajo un impulso venido de arriba, tu corazón quede herido de amor y de deseo
[Cuando la memoria está ocupada por entero por el recuerdo de Dios,] el corazón permanece puro
Tres vías dan acceso en el espíritu a los pensamientos apasionados: la sensación, la complexión física y la memoria... La memoria, cuando renace el recuerdo de los objetos que nos apasionan, lo cual inspira igualmente al espíritu pensamientos apasionados
Cuando el alma comienza a sentirse sana, entonces las imágenes, durante el sueño, empiezan a aparecer ante él simples y sin confusión
Hoy el hombre se mueve poseído por la imaginación irracional de las pasiones
Igual que el espíritu de un hombre hambriento se imagina el pan, y el de un hombre sediento se imagina el agua, así también el espíritu de quien es glotón imagina toda suerte de alimentos, el espíritu de quien ama el placer imagina formas de mujeres, el espíritu del vanidoso imagina los honores que los hombres le atribuyen, el espíritu del rencoroso imagina cómo vengarse de quien le ha ofendido, el espíritu del envidioso imagina cómo hacer daño a quien envidia, y así ocurre con el resto de las pasiones
Cuando se excita la concupiscencia (έπιθυµία), el espíritu ve en sueños lo que constituye la materia del placer. Cuando lo es la irascibilidad (θυµός), ve lo que provoca el miedo
Uno guarda su alma sin mancha para el amor según Dios [...] si enseña a los sentidos a percibir con toda piedad el mundo sensible y todas las cosas que contiene, para que transmitan al alma la grandeza de las razones (λόγοι) que están en el corazón de las cosas
Las pasiones no fueron creadas al principio con la naturaleza; de haberlo sido, formarían parte de su definición
Yo afirmo, por haberlo aprendido del gran Gregorio de Nisa, que [las pasiones] se introdujeron y se injertaron en la parte irracional del alma a causa de la caída fuera de la perfección. Debido a ella, desde el momento de la transgresión, en lugar de llevar la imagen bienaventurada y divina, el hombre empezó a parecerse clara y visiblemente a los animales irracionales
Nada de lo que existe es malo, sino solo el mal uso, consecuencia de la negligencia de nuestro espíritu para cultivarse según la naturaleza
El pecado, en todos los casos, es el mal uso (...) en la medida en que hacemos un mal uso de las potencias de nuestra alma (desiderativa, irascible y racional), se instalan en ella los vicios
[El diablo] ha concentrado el combate contra la virtud y el conocimiento
[Al diablo le basta con] poner al alma del revés mediante las potencias que hay en ella
La pasión es un movimiento antinatural del alma, como consecuencia de un amor irracional o de una aversión irreflexiva por un objeto sensible cualquiera
Lo que la salud y la enfermedad son al cuerpo vivo..., la virtud y el vicio... lo son con relación al alma
Para obtener el placer y evitar el sufrimiento, el hombre inventa múltiples e innumerables formas de pasiones corruptoras. Por ejemplo, si el amor a uno mismo (φιλαυτία) se cultiva por el placer, se suscita entonces la gula, el orgullo, la vanidad, la presunción, la avaricia, la avidez, la tiranía, la arrogancia, la ostentación, la crueldad, la ira, el sentimiento de superioridad, el empecinamiento, el desprecio de los demás, la injuria, la impiedad, la licencia en las costumbres, la prodigalidad, el desenfreno, la frivolidad, la jactancia, la indolencia, el insulto, el ultraje, la impertinencia, la charlatanería, la obscenidad y cualquier otro vicio de este género. Pero si el amor a uno mismo (φιλαυτία) se ve herido por el sufrimiento, esto hace que nazca la ira, la envidia, el odio, la hostilidad, el rencor, el ultraje, la maledicencia, la calumnia, la tristeza, la desesperación, la tristeza, la falsa acusación a la Providencia divina, la despreocupación, la negligencia, el desaliento, el abatimiento, la pusilanimidad, la lamentación, la melancolía, la amargura, los celos, y todos los otros vicios debidos a la privación del placer. La mezcla de sufrimiento y placer, que engendra la hostilidad y la maldad, hace nacer en nosotros la hipocresía, la ironía, la astucia, el disimulo, el halago, la complacencia y todos los demás vicios que nacen de esta mezcla
Me es imposible enumerar todos estos vicios y examinar las formas bajo las que aparecen
La filautía, como he explicado a menudo, está en el origen de todos los pensamientos apasionados. De ella nacen, en efecto, los tres vicios genéricos de la codicia: gastrimargía, filargiria y cenodoxia
De la gastrimargía nace la lujuria; de la filargiria, la pleonexía (codicia); de la cenodoxia, el orgullo
No pecaríamos nunca de acto si primero no pecáramos de pensamiento
El mal uso de los pensamientos tiene como consecuencia el mal uso de las cosas
[La filautía] es la que engendra la locura de los tres pensamientos primeros y fundamentales
Esta ignorancia... alejó al hombre del conocimiento divino, para no llenar su existencia más que con el conocimiento apasionado de las cosas sensibles. Entregado así libremente solo a las emociones de los sentidos, a semejanza de los animales faltos de inteligencia, el hombre, alejado de la belleza espiritual y divina, encuentra, por medio de las experiencias de la parte exterior y corporal de su naturaleza, una creación que él eleva al lugar de Dios, porque responde mejor a las necesidades de su cuerpo. Como el cuerpo es de la misma naturaleza que la creación elevada al lugar del Creador, el hombre cubre su cuerpo de amor y de múltiples cuidados. En efecto, no se puede adorar la creación sino atendiendo al propio cuerpo... Consagrado a la servidumbre corruptora de su propio cuerpo y cautivado por la filautía, el hombre deja que se desarrollen en él sin cesar las pasiones del gozo y del sufrimiento
Cuanto más se dirigía el hombre hacia las cosas sensibles, a través únicamente de sus sentidos, más lo abrumaba la ignorancia de Dios; cuanto más encadenado se hallaba por la ignorancia de Dios, más se entregaba al disfrute de las cosas materiales conocidas por experiencia; cuanto más se impregnaba de este disfrute, más excitaba su filautía, que era consecuencia de aquel; cuanto más cultivaba la filautía, más inventaba múltiples medios para obtener el placer, fruto y objetivo de la filautía
[El filáutico se] ama a sí mismo contra sí mismo
Es terrible que hagamos morir voluntariamente, por amor a las cosas corruptibles, la vida que hemos recibido de Dios por el don del Espíritu Santo
Los hombres honran la causa misma del aniquilamiento de su existencia, y persiguen ellos mismos, sin saberlo, la causa de su corrupción... Los hombres, como fieras, destruyen su propia naturaleza
[Por la filautía] la naturaleza humana se hace añicos
La filautía es la que nos aleja traidoramente... de Dios y de los demás... Asimismo, es la que disgrega la única naturaleza en múltiples fragmentos
[La filautía es] la causa de que, por amor al placer, arremetamos unos contra otros con toda la fuerza de nuestra ira, que se ha vuelto feroz
La filautía convierte en una bestia a la naturaleza más domesticada, y disgrega a la humanidad -que por esencia es una- en partes múltiples y antagonistas o -según una atinada expresión- mutuamente destructivas
La filautía de los hombres... los ha levantado a unos contra otros..., de ahí la fragmentación de la única naturaleza en muchas partes
Por medio de la filautía... el diablo nos separó decididamente de Dios y también a unos de otros: torció lo que estaba derecho y, de este modo, dividió a la naturaleza
Las viandas que comemos han sido creadas para un doble fin: alimentarnos y servirnos de remedio. Comerlas por otros motivos supone usar mal lo que Dios nos ha dado para nuestra utilidad
[Todas las pasiones, y esta en particular,] encadenan al espíritu a los objetos materiales, lo hunden en la tierra como lo haría una piedra muy pesada que lo aplastara, ¡a él que por naturaleza es más ligero y más vivo que el fuego!
Nada de lo que existe es malo, sino solo el mal uso (παράχρησις) que es consecuencia de la negligencia de nuestro espíritu para cultivarse según la naturaleza
El vicio (κακία) radica en el juicio falso que se proyecta sobre las representaciones y va seguido del mal uso de las cosas
La concupiscencia vuelve a los seres que están después de la Causa y la Naturaleza única, la única deseable..., más deseables que a esta. De este modo vuelve a la carne más apreciable que el espíritu y al gozo de lo visible más agradable que la gloria y el resplandor del espíritu
Del mismo modo que el cuerpo tiene por mundo las cosas, el espíritu tiene por mundo los pensamientos. Y del mismo modo que el cuerpo comete el pecado de fornicación con el cuerpo de una mujer, el espíritu peca con la representación que él se hace de la mujer y de su propio cuerpo. Pues en la imaginación ve la imagen de su cuerpo unido a la imagen del cuerpo de la mujer... A la acción que ejerce concretamente el cuerpo sobre el mundo de las cosas, le corresponde la acción del espíritu sobre el mundo de las representaciones
No hay nada malo en las criaturas de Dios
[El avaro] espera más en su dinero que en Dios
La avaricia tiene tres causas: el placer, la vanagloria y la falta de fe. La falta de fe es más grave que las otras dos
[La tristeza] es el final del placer sensible
La tristeza y el rencor van a la par. Pues, si el espíritu experimenta tristeza cuando se representa el rostro de un hermano, eso prueba que le guarda rencor
[La acedia] pone en marcha casi todas las pasiones
[La acedia es] la más grave de las ocho [pasiones]
Todas las otras pasiones afectan en el alma bien a la parte irascible, bien a la concupiscible, bien incluso a la parte racional... En cuanto a la acedia, afecta a todas las facultades del alma
[La ira nace], por tanto, cuando el amor a sí mismo (φιλαυτία) está herido por el sufrimiento
Hemos preferido las cosas materiales y profanas al mandamiento del amor y, porque nos hemos apegado a ellas, luchamos contra los hombres, cuando deberíamos preferir el amor hacia todos los hombres antes que todas las cosas visibles e incluso a nuestro cuerpo
Porque estamos embargados por el amor a las cosas materiales y por la atracción del placer, y preferimos todo esto al mandamiento, no somos capaces de amar a aquellos que nos odian; antes bien, nos ocurre que nos enfrentamos a quienes nos aman a causa de esas mismas cosas
La agresividad destruye tiránicamente el ejercicio de la razón y hace que el pensamiento se salga de la ley de la naturaleza
[La ira] destruye de la misma manera los buenos pensamientos que hay en nosotros
[El temor es] la capacidad de apegarse al ser y no al no-ser y... es una propiedad que corresponde a esta capacidad la tendencia hacia lo que es apto para conservar el ser y la repulsión hacia lo que es apto para destruirlo
El temor conforme a la naturaleza es la potencia de apegarse al ser según la repulsión [de lo que tiende a destruirlo]
El único dolor es perder las cosas divinas
Cenodoxia y filargiria se engendran una a la otra. El vanidoso amasa dinero; el rico es vanidoso
Si has podido con las pasiones más vergonzosas..., al momento se asientan en ti los pensamientos de la vanagloria
Lo que es un mal no es la gloria, sino la vanagloria
[Lo que es malo] es el mal uso, debido a la negligencia de nuestro espíritu para cultivarse según la naturaleza
Los vicios se instalan en nuestra alma en la medida en que hacemos mal uso de sus potencias
[Al usar los dones de Dios para su propia gloria, el hombre] falsifica la naturaleza y hasta la misma virtud
[La ostentación, compuesta de cenodoxia y orgullo,] posee hacia la naturaleza una aversión alienante por la cual maneja todas las cosas de la naturaleza de un modo antinatural, haciendo mal uso de ellas
A los ojos de los padres apasionados, unos hijos deformes hasta ser completamente ridículos son los más guapos y bien proporcionados de todos. Lo mismo le pasa a una inteligencia atontada: sus ocurrencias, aunque batan todos los récords de la estupidez, le parecen las más finas del mundo
En esta vida o en la otra, penas y sufrimientos siguen a la cenodoxia
[El orgulloso es aquel] que se jacta de los bienes dados por Dios, como si procedieran de sus propias acciones rectas
[Damos muestras de orgullo si pensamos] que la posesión de la virtud y del conocimiento es obra nuestra, conforme a la naturaleza, y que no nos ha sido sobreañadida por la gracia
Cuando las pasiones dormitan surge el orgullo, tanto por causas inconscientes como por un ataque solapado de los demonios
Utilizamos el bien para que venga el mal
[El orgullo es] la raíz, la fuente y el padre de todo pecado
Por su corrupción, la voluntad natural de Adán acarreó la corrupción de la naturaleza, que se vio privada de la gracia de la impasibilidad y se convirtió en pecado. El primer pecado, muy culpable, fue el desliz inicial desde su inclinación primera, predispuesta al bien; el segundo, consecuencia del primero, fue la transmutación no culpable de la naturaleza desde su estado de incorruptibilidad al de la corruptibilidad. En efecto, el día en que transgredió el mandamiento divino, nuestro antepasado Adán cometió dos pecados: uno culpable; el otro, no culpable, consecuencia del primero. El primero ocurrió porque la voluntad rechazó, de buen grado, el bien; el otro, porque la naturaleza, sin quererlo, se vio privada de la inmortalidad, como consecuencia del comportamiento de la voluntad
El pecado, consecuencia directa de la desobediencia, introduce en la naturaleza humana la pasibilidad, que marca a partir de entonces la ley de la procreación. Esta primera desobediencia se acrecienta con la pasibilidad, y la naturaleza humana se ata voluntariamente al mal con unos lazos tan imposibles de desatar que ya no existe para el hombre ninguna esperanza de liberarse de ellos
Era necesario, realmente necesario, que el Señor, que es sabio, justo y poderoso por naturaleza, no ignorara en su sabiduría el modo de la curación
El Señor volvió manifiesta la razón de la sabiduría en el modo de la curación, al hacerse hombre sin cambio y sin transformación de ninguna clase
Él mismo dio unos remedios que curan y sanó a quienes estaban heridos, como si fuera uno de ellos
El que creó al hombre... se hizo Él mismo pasión, para curar nuestras pasiones por medio de su pasión. Borrando así en la carne nuestras pasiones más allá de toda medida, en su amor al hombre renueva nuestras facultades en el Espíritu
[La muerte de Cristo en la cruz aparece como] un juicio de todo juicio
De este modo, aquel que anteriormente había seducido al hombre haciéndole esperar la divinización y así se lo había tragado, fue atraído a su vez por la carne del mismo hombre y tuvo que vomitar lo que había absorbido. El poder divino se manifestó así con esplendor, pues triunfó la fuerza del vencedor sirviéndose como arma de la debilidad de la naturaleza vencida. A partir de entonces es Dios quien domina por su naturaleza humana, y no el diablo por la promesa hecha al hombre de la naturaleza divina
Ni los médicos que curan los cuerpos dan a todos un solo y único remedio, ni Dios, que cura las enfermedades de las almas, conoce un único tratamiento que les convenga a todas. Pero, cuando ha adjudicado a cada alma lo que necesita, realiza las curaciones. Por tanto, nosotros que hemos sido curados de este modo, demos gracias
Como un médico bueno y caritativo, [Dios] aplica a cada uno... el tratamiento que conviene
El médico de las almas, mediante sus decretos, ha adaptado el remedio a lo que en el alma es la raíz de las pasiones
Cada uno de nosotros posee la fuerza manifiesta del Espíritu en proporción con la fe que hay en él. De este modo, cada uno es el intendente de su propia gracia
El médico de las almas, mediante sus decretos, adapta el remedio a lo que, en el alma, es raíz de las pasiones
El uso racional o irracional que hacemos de las cosas es lo que nos hace virtuosos o perversos
Ninguna criatura de Dios es mala
Las pasiones se instalan en las potencias de nuestra alma: concupiscible, irascible y racional, en la medida en que hacemos mal uso de ellas... Su buen uso, por el contrario, produce [las virtudes]
El hombre depravado sigue las codicias y los impulsos de la carne, mientras que el virtuoso... se esfuerza por dirigir hacia el bien los movimientos de este género que experimenta
Los hombres fervorosos se sirven de estas pasiones, ciertamente no de estas pasiones en cuanto tales, sino de la energía, de la potencia que les sirve de base, por una parte, para hacer desaparecer el mal presente o futuro; por otra parte, para adquirir y conservar la virtud y el conocimiento, a ejemplo de los sabios médicos, que transforman en medicamento el veneno mismo de la víbora. Para concluir, las pasiones se vuelven buenas en razón de su uso para quien es capaz de someter a la obediencia de Cristo todo su pensamiento y toda su voluntad
Por la razón, en lugar de la ignorancia, debemos ponernos a la búsqueda de Dios solo en la vía del conocimiento
Es posible ‘volver lógicas’ las facultades irracionales del alma, me refiero a la irascibilidad y el deseo, y armonizarlas con el espíritu mediante la razón
Pasión de amor censurable [es] la que ocupa el espíritu con las realidades materiales
Pasión de amor elogiable [es] la que lo une [al espíritu] con lo divino
En el hombre cuyo espíritu está vuelto por entero hacia Dios, hasta la codicia da fuerzas al amor ardiente por Dios
El alma se sirve de su concupiscencia... para mantener su deseo [de Dios]
Que la potencia de la concupiscencia luche para desear a Dios
Es preciso que la potencia de desear, purificada de la pasión de la filautía, dirija todo su deseo únicamente a Dios
Que el espíritu se disponga por completo con vistas a Dios..., ardiendo de afecto sensible por el deseo extremo de la concupiscencia
El hombre cuyo espíritu está por completo vuelto hacia Dios..., concentrando en él toda la fuerza de sus potencias inferiores, la ha dirigido hacia un amor ardiente, insaciable, una caridad sin límites hacia Dios, convirtiéndola totalmente de lo terreno a lo divino
En los hombres fervorosos, incluso las pasiones se vuelven buenas cuando, apartándolas sabiamente de los objetos corporales, les llevan a la adquisición de los bienes celestiales. Por ejemplo, transforman la pasión del deseo en un movimiento espiritual que los eleva y les hace aspirar a las cosas divinas
[Los hombres virtuosos] transforman el placer en el sano gozo de la energía volitiva del espíritu frente a los divinos carismas
Es preciso que la potencia irascible, liberada de la tiranía, se proponga combatir solo por Dios
En el hombre cuyo espíritu está por completo vuelto hacia Dios..., incluso la potencia irascible se dirige por entero hacia la caridad divina
Que la potencia de la agresividad luche para desear a Dios, o más bien, para hablar con propiedad, que el espíritu entero apunte a Dios tensado como una cuerda por medio de la agresividad
Hay que considerar y estudiar de modo vigilante cómo va a realizar el alma convenientemente el giro oportuno si, para llegar a la génesis y a la realidad de las virtudes, se sirve de las cosas por las cuales estaba antes en el error
Dicho de otra manera, combate a tus enemigos, las pasiones
[Haz el bien, es decir,] lucha por adquirir las virtudes
Haber suprimido las pasiones no es, por ello, haberlas vuelto por entero hacia lo divino
Si el amor de Dios toma la delantera en el hombre, lo libera de todos los lazos de las pasiones que subyugaban su espíritu y le hace despreciar todos los objetos sensibles
[El Espíritu Santo,] para empezar les enseña a desear la mortificación de su inclinación al pecado, lo mismo que la mortificación del pecado deliberado; luego les enseña a desear que se restaure en ellos la disposición de la virtud, así como la virtud deliberada. A continuación les enseña los medios para conseguirlo
[Se trata de que el hombre, con ayuda del Espíritu,] se asemeje a la perfección a la muerte de Cristo en lo que concierne a la mortificación del pecado, y se asemeje a la perfección a su resurrección en lo que concierne al cumplimiento de la virtud
[El papel de la justicia] es realizar una especie de acuerdo y de armonía entre las partes del alma
Casi todos los pecados tienen por causa el placer
La lucha [debe] dirigirse [únicamente] contra la pasión
El espíritu amigo de Dios combate, no los objetos y sus representaciones, sino las pasiones que están ligadas a estas representaciones
[La templanza] conserva al espíritu libre frente a los objetos y su representación
No tener ningún apego a los objetos es bueno; permanecer sin pasión ante sus representaciones, es mucho mejor
[El diablo ha convencido al hombre] de que desvíe su deseo de lo que le estaba permitido a lo que le estaba prohibido
Era necesario... que lo concupiscible, purificado del afecto de amor egoísta, dirigiera su deseo solo a Dios
Depravado, el espíritu sigue al cuerpo, al que sus sentidos arrastran por la pendiente de sus apetitos y sus placeres propios, y consiente a sus imaginaciones e impulsos. Virtuoso, conserva la templanza y resiste a las imaginaciones e impulsos apasionados; más aún, se esfuerza por volver hacia el bien las mociones de este género que experimenta
[Quien conserva el cuerpo] a resguardo del placer como de una enfermedad, hace de él un auxiliar al servicio de los bienes superiores
[Por la templanza el hombre] hace rectos los caminos tortuosos de las pasiones voluntarias, es decir, los movimientos del placer
La templanza conserva libre al espíritu frente a los objetos y sus representaciones
Las mociones del alma son racionales cuando su parte desiderativa está dirigida por la templanza
Guárdate de descuidar la caridad y la templanza, pues ellas son las que purifican a fondo las potencias patéticas del alma y te abren sin cesar el camino del conocimiento
El Salvador dijo: ‘Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios’. Lo verán, a Él y a los tesoros que están en Él, cuando se purifiquen por medio de la caridad y la templanza, y tanto más cuanto más enérgico sea su esfuerzo por purificarse
Que la potencia de la agresividad luche para conservar a Dios
[La potencia irascible lucha también] por el placer espiritual y la felicidad que lo sigue
Cuando es conforme a la naturaleza, la ira es valentía
Que el espíritu entero se ordene en dirección a Dios, tensado por la agresividad como por una cuerda
En la medida en que utilizamos mal las potencias de nuestra alma... se instalan los vicios en ella: en la parte racional, la ignorancia y la locura... Su buen uso, por el contrario, produce [en esta] conocimiento y prudencia
El que no es insensato, es prudente
El sabio no se basa en sus razonamientos. ¿Está convencido de su verdad y de su excelencia? Razón de más para que desconfíe de su juicio y someta a otros hombres prudentes sus razones y sus pensamientos, por miedo a correr y haber corrido en vano (Gal 2, 2)
Los [demonios] que acosan sin cesar nuestra alma para hacerla caer en el pecado de pensamiento o de acción, se sirven de los pensamientos apasionados
De las pasiones ocultas en el alma reciben los demonios los medios para suscitar en nosotros los pensamientos apasionados. Luego, mediante estos pensamientos, asaltan el espíritu y lo empujan a la fuerza hacia una actitud de sumisión al pecado. Una vez dominado, lo conducen al pecado de pensamiento; después, realizado este pecado, lo precipitan... al pecado de acción
Si no pecáramos primero con el pensamiento, no pecaríamos nunca con la acción
Ninguna de las criaturas de Dios es mala
La malicia está en el juicio falso sobre las representaciones, al que sigue el mal uso de las cosas
El mal uso de los objetos es consecuencia del mal uso de las representaciones
Por tanto, depende de la mente el uso bueno o malo de los objetos
[Los demonios] nos hacen por medio de nuestros pensamientos una guerra mucho más dura que por medio de los objetos mismos
Igual que el pecado de pensamiento es más fácil que el pecado de acción, así también el combate contra los pensamientos es más duro que la renuncia a los objetos
De las pasiones ocultas en el alma reciben los demonios los medios para suscitar en nosotros los pensamientos apasionados
[Para todos los casos,] la misma regla: no dejar que duren los pensamientos
Ni los médicos que curan los cuerpos dan a todos un único y mismo remedio, ni Dios, que cura las enfermedades de las almas, conoce un tratamiento que convenga a todas, sino que realiza las curaciones cuando ha prescrito a cada alma lo que necesita. Por tanto, nosotros, que hemos sido curados de este modo, demos gracias, aun cuando lo que nos suceda sea duro
Engañados al principio por la ilusión del placer hemos preferido la muerte a la verdadera vida. Por eso hemos conocido con gratitud el padecimiento del cuerpo, que destruye el placer, de modo que, cuando la muerte del placer hace que desaparezca con ella misma la muerte que aquel había suscitado, recibimos a cambio la vida, que vuelve a nosotros
Si, cuando la carne está bien tratada, la fuerza del pecado acostumbra a acrecentarse, está claro que la fuerza de la virtud aumenta de modo natural y con motivo cuando la carne es maltratada
Luchar en los padecimientos es el combate de la virtud, el precio de la victoria que, para los que dan pruebas de paciencia, acarrea la impasibilidad del alma
Algunos remedios inmovilizan las pasiones y les impiden ponerse en marcha e intensificarse... Por ejemplo, el ayuno, el esfuerzo (κόπος) y las vigilias impiden que la codicia adquiera fuerza
Si la potencia concupiscible del alma está excitada con demasiada frecuencia, crea una propensión habitual al placer, de la que costará trabajo deshacerse... El remedio... es la práctica asidua del ayuno, de las vigilias y de la oración
Amarlo [al cuerpo], pero sin pasión; mantenerlo, pero como un simple servidor de las cosas divinas
[La templanza apaga la concupiscencia] incitando a suprimir todo aquello que no responde a una necesidad, sino que procura solamente placer. No permite que uno se conceda más que lo que es necesario para vivir; no busca lo agradable, sino lo útil, y calcula la comida y la bebida conforme a la necesidad
[La gastrimargía es] la destructora de todos los frutos de las virtudes
[La templanza ayuda a] conservar el espíritu libre frente a los objetos y sus representaciones
Aquel que, al dar limosna, quiera imitar a Dios, que no haga diferencias entre hombre bueno y malo, honrado o deshonesto, desde el momento en que pasan necesidad. Da igualmente a todos, a cada uno según sus necesidades
[La limosna es] el tratamiento de la ira
Quien se libera de todas las codicias del mundo se vuelve inaccesible a cualquier tristeza del mundo
Contra la tristeza, desprecia la gloria y la oscuridad
Tristeza y rencor van a la par; por consiguiente, si el espíritu experimenta tristeza al representarse el rostro de un hermano, es la prueba de que le guarda rencor
¿Sientes tristeza contra alguien? Reza por él y quebrarás el impulso de la pasión, pues la oración purifica de toda amargura el recuerdo del mal que este hombre te ha causado. Luego, cuando consigas tener caridad y benevolencia para con el prójimo, eliminarás de tu alma todo resto de pasión
La tristeza insensata de la mayoría, que introduce la muerte en el alma mediante unas pasiones insatisfechas o unos objetos materiales ausentes, porque sus impulsos se dirigen de modo antinatural hacia lo que no se debe y sus repulsiones, hacia lo que conviene
Esta tristeza razonable, que aprueban los entendidos en las cosas divinas
Quien ama a Dios, no se entristece contra nadie por motivos de orden temporal. No inspira ni siente más que una tristeza, pero saludable
La acedia, que ataca todas las potencias del alma, afecta a la vez a casi todas las pasiones, y por eso es más temible que ninguna. Es preciosa, pues, la palabra del Maestro que le opone el remedio: ‘Salvaréis vuestras almas por vuestra paciencia’ (Lc 21, 19)
Si la potencia irascible está constantemente perturbada..., el remedio es la bondad, beneficencia, la caridad y la misericordia
Cuando logres la caridad y la benevolencia hacia el prójimo, eliminarás de tu alma todo rastro de pasión
Vence al odio con la caridad
[Sin despreciar la gloria] es imposible cortar de raíz los pretextos de la ira
Ciertos remedios inmovilizan las pasiones, les impiden ponerse en marcha e intensificarse... A la ira, la paciencia y la mansedumbre la inmovilizan, le impiden desplegar su fuerza
Consiste en permanecer constante en la adversidad, en soportar los males, en resistir la tentación hasta el final, en no ceder por sorpresa a la ira, en no dejar escapar una palabra bajo el impulso de la emoción, en no sospechar ni pensar nada que sea indigno de un hombre temeroso de Dios
[Cristo,] ante la ingratitud y la blasfemia, conservó la paciencia; ultrajado y condenado a muerte, se mantuvo paciente y no achacó el mal a nadie
A quien posee el amor a Dios no le cuesta trabajo seguir al Señor su Dios, como dice el divino Jeremías, sino que soporta con generosidad críticas y agresiones sin desearle mal a nadie
¿Cómo domeña la caridad a la ira?
Porque le corresponde ser misericordiosa y hacer el bien al prójimo, ser paciente con él y soportar todo lo que nos hace sufrir... Con estos medios la caridad domeña a la ira en quien la ha adquirido
Tu hermano ha sido para ti una ocasión de dificultad y la tristeza te ha conducido al odio. No te dejes vencer por el odio, sino vence al odio por medio de la caridad. Y he aquí cómo: rogando a Dios sinceramente por él
¿Sientes rencor contra alguien? Reza por él y quebrarás el impulso de la pasión
Contra el resentimiento, reza por aquel que te ha ofendido y serás liberado
El primer tipo de temor lo expulsa del alma la caridad perfecta que, si se posee, ya no teme el castigo
Este temor (de Dios) engendra... la impasibilidad, madre de la caridad
La cenodoxia se suprime mediante la acción oculta
Es un duro combate el de la cenodoxia. Se libra uno de ella mediante la práctica oculta de las virtudes...
El amor al prójimo... vuelve indiferente la gloria
La humildad libera al espíritu... de la cenodoxia
La caridad suprime el orgullo
La humildad es una oración continua, con lágrimas y esfuerzo. Es una llamada de socorro lanzada sin cesar hacia Dios; no permite que os apoyéis imprudentemente en vuestro propio poder o vuestra propia sabiduría
Por la práctica de los mandamientos, el espíritu se despoja de las pasiones
En ausencia de los objetos, podemos no ser importunados por las pasiones y no tener más que una impasibilidad parcial. En cuanto los objetos aparecen, el espíritu se ve solicitado por las pasiones
No imagines que posees la impasibilidad perfecta mientras el objeto no está aquí. Si, cuando aparece, permaneces sin conmoverte, primero por él y luego por su recuerdo, entonces sí que has alcanzado sus fronteras
La fuerza de los demonios disminuye cuando la práctica de los mandamientos debilita en nosotros las pasiones; es destruida cuando, finalmente, por efecto de la impasibilidad, estas pasiones han desaparecido del alma, pues ya no encuentran en ella unas complicidades que servían de base a sus ataques. Y este es sin duda el sentido del versículo: ‘Perderán su fuerza, y perecerán ante tu faz’ (Sal 9,4)
La impasibilidad es un estado de paz en el cual el alma ya no se entrega al mal sino con dificultad
No imagines que posees la perfecta impasibilidad mientras el objeto no está aquí. Cuando aparece, si sigues sin conmoverte, primero por él y a continuación por su recuerdo, entonces has alcanzado sus fronteras
Toda la lucha que el monje lleva a cabo contra los demonios tiene por objetivo separar las pasiones de las representaciones; si no, sería imposible permanecer impasible a la vista de las cosas
Una representación apasionada es un pensamiento compuesto por una representación y una pasión. Separemos pasión y representación, y no quedará más que el simple pensamiento
[La impasibilidad en su más alto nivel se caracteriza por] la completa purificación de la propia representación simple
[La impasibilidad en su más alto nivel se caracteriza por el] rechazo total de todas las representaciones sensibles que atraviesan la reflexión
Cuando durante la oración no viene nunca a perturbar tu mente ningún recuerdo del mundo, entonces ya no estás fuera del ámbito de la impasibilidad
Cuando en el momento de la oración tengas siempre el espíritu sin materia y sin forma, entonces has logrado la plena medida de la impasibilidad
El duro esfuerzo de la virtud obtiene como recompensa la impasibilidad
Las virtudes separan al hombre de las pasiones
[Cuando alcanza la impasibilidad,] el alma toma conciencia de su buena salud
El espíritu actúa según la naturaleza cuando mantiene sometidas a las pasiones
[El alma] actúa conforme a su naturaleza cuando sus potencias de pasión, [a saber] la irascible y la concupiscible, permanecen en paz frente a los objetos y sus representaciones
El alma es perfecta cuando su potencia de pasión se ha vuelto por completo hacia Dios
[La impasibilidad es] un estado de paz
[El impasible] en el fondo de su alma mantiene las pasiones en completa calma